Siguen las historias de Miguel y María:
"El invierno se echaba encima. María, al pasar la frontera, tuvo la precaución de meter en las maletas algunas prendas de abrigo, pero Miguel había venido de Pasajes con lo puesto (nota mia: mi tio había entrado en Francia clandestinamente). Ni siquiera tenía chaqueta. Revolviendo en los saldos de tiendas y almacenes, pudo comprar una y un par de camisas. No llegó el dinero para un abrigo, pero tuvo la suerte de que el alcalde de Anglet, amigo de la familia, le regalase una magnífica capa.
Por aquellos dias se supo que los nacionales, es decir las derechas, habían roto el cerco de Oviedo.
A pesar de los equilibrios de su buena administración, el dinero que María había conseguido sacar de España, mermaba pavorosamente. En Francia no tenía a nadie a quien poder recurrir, y tampoco en España, pues la familia de Miguel había sufrido mucho a consecuencia del incendio de Irún. Tal vez algún pariente o amigo de los que disponían de cuentas corrientes en Francia o recibían dineros de América podría echarles una mano, pero no convenía tantear su generosidad, dado que también ellos tenían sus preocupaciones para el futuro, y se encerraban en su concha como un molusco. Por otra parte, había visto a su alrededor a parientes y amigos dolorosamente decepcionados ante el egoísmo de personas con las que habían creido poder contar."
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My aunt, when she escaped to France, took care to pack some winter clothing but my uncle--who had entered France furtively--had only the clothing with which he had arrived. He didn't even have a jacket. My aunt searching intensely through the local sales found one and some shirts, however, there was no money for a coat. But, luckily, the mayor of Anglet, a good friend of my uncle's family, gave him a fabulous cape.
Even though my aunt managed the money, that she was able to smuggle out of Spain, very well, she was aghast to find that it was quickly dwindling... She didn't have anyone in France that she could turn to for help nor in Spain because her husband's family had suffered terribly due to the destruction of their properties in Irún. Perhaps some friends or family that had accounts in France or received money from America, could help them but she didn't want to push her luck because they also had their worries for the future and, usually, clamped down like molluscs. On the other hand, she had seen how many friends had been very disappointed by the attitude of people they thought they could count on.
CLÁSICOS REVISADOS 24
Hace 12 horas

