
Capítulo XLIII de la segunda parte de nuestra lectura colectiva en el blog "La Acequia" de Pedro Ojeda Escudero (sin traducción al inglés)
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Chapter 43 - 2nd Part- of our joint reading in Pedro Ojeda Escudero's blog "La Acequia" (without an English translation)
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Hoy, viernes santo, no creo que tenga mucha audiencia...
Sabemos que la locura de Quijo solo se dispara "tocándole en la caballería", en los demás temas "mostraba tener claro y desenfadado entendimiento, de manera que a cada paso desacreditaban sus obras su juicio, y su juicio sus obras." Y que en esta segunda tanda de "documentos... mostró tener gran donaire y puso su discreción y su locura en un levantado punto."
Siguen los consejos.
Sancho le escucha "atentísimamente...como quien pensaba guardarlos y salir por ellos a buen parto de la preñez de su gobierno."
Primero le dice que sea limpio y se corte las uñas no como otros que las dejan crecer y parecen "garras de cernícalo lagartijero, puerco y extraordinario abuso".
Que no ande "desceñido y flojo". Que tome el pulso a su nuevo quehacer y si tiene que dar "librea a tus criados, dásela honesta y provechosa más que vistosa y bizarra" y mejor que si tiene que dársela a seis pajes que escoja a tres pobres entre ellos así "...tendrás pajes para el cielo y para el suelo."
Que no coma ni ajos ni cebollas; que ande despacio; que coma poco y cene menos; que no beba demasiado y que tenga en cuenta "no mascar a dos carrillos ni de erutar delante de nadie". Ésto de "erutar" Sancho no lo entiende, Quijo le aclara que "quiere decir 'regoldar'..." añadiendo que es uno "de los más torpes vocablos que tiene la lengua castellana". Ahora la gente "curiosa" ha adoptado el "erutar" latino y dicen "erutar" en vez de "regoldar" y "erutaciones" a los "regüeldos". (Interesante aclaración porque en mi vida había oido "regoldar"...). Sancho dice que éste consejo se lo guardará a fuego porque "lo suelo hacer muy a menudo".
Que no "has de mezclar en tus pláticas la muchedumbre de refranes que sueles... muchas veces los traes tan por los cabellos, que más parecen disparates que sentencias". Ah, eso solo lo puede remediar Dios porque Sancho sabe más refranes "que un libro" y le vienen tantos juntos a la boca cuando habla "...que riñen por salir unos con otros..." pero lo tendrá en cuenta de decir solo "...los que convenga a la gravedad de mi cargo..." y suelta unos cuántos que a Quijo le sulfuran "Estoyte diciendo que excuses refranes, y en un instante has echado aquí una letanía de ellos...".
"Cuando subieres a caballo, no vayas echando el cuerpo sobre el arzón postrero, ni lleves las piernas tiesas y tiradas y desviadas de la barriga del caballo, ni tampoco vayas tan flojo, que parezca que vas sobre el rucio; que el andar a caballo a unos hace caballeros, a otros caballerizos."
Que no duerma mucho "...que el que no madruga con el sol, no goza del dia". Que sea diligente y no perezoso. Y como último consejo, Quijo le advierte "...jamás te pongas a disputar de linajes, a lo menos comparándolos entre sí, pues por fuerza en los que se comparan uno ha de ser el mejor, y del que abatieres serás aborrecido, y del que levantares en ninguna manera premiado." Tambien le dice cómo se tiene que vestir "de calza entera, ropilla larga, herreruelo un poco más largo; greguescos, ni por pienso, que no les están bien ni a los caballeros ni a los gobernadores".
Sancho le agradece los consejos pero ¿de qué le han de servir si de ninguno se acuerda? Vale que no se le pasará por el "magín" dejarse crecer las uñas o casarse de nuevo "pero esotros badulaques (gracias FERNANDO MANERO ahora sé lo que significa...) y enredos y revoltillos no se me acuerda ni acordará más de ellos que de las nubes de antaño...". Quiere que Quijo se los de por escrito aunque no sabe leer ni escribir pero se "...los daré a mi confesor para que me los encaje y recapacite cuando fuere menester."
¡Ah pecador de mí--respondió Don Quijote--, y qué mal parece en los gobernadores el no saber leer ni escribir!" Porque el no saberlo y el ser zurdo demuestra que viene de baja cuna o fué tan travieso y malo "...que no pudo entrar en él el buen uso ni la buena doctrina". Le dice que aunque sea, aprenda a firmar. Sancho dice que eso sí lo sabe, no muy bien pero si hace falta "... fingiré que tengo tullida la mano derecha y haré que firme otro por mí, que para todo hay remedio..." menos la muerte, claro.
A continuación Sancho sigue con su habitual retahíla de refranes lo cual enfurece de nuevo a nuestro héroe "¡Sesenta mil satanases te lleven a ti y a tus refranes!" "...Dime, ¿dónde los hallas, ignorante, o cómo los aplicas, mentecato? Que para decir yo uno y aplicarle bien, sudo y trabajo como si cavase." Sancho se sorprende y le dice "¿A qué diablos se pudre de que yo me sirva de mi hacienda, que ninguna otra tengo, ni otro caudal alguno, sino refranes y más refranes?" Ahora mismo le vienen a la mente cuatro que ni "pintiparados, o como peras en tabaque...". No los dirá "porque al buen callar llaman Sancho". "Ese Sancho no eres tu--dijo Don Quijote--, porque no sólo no eres buen callar, sino mal hablar y mal porfiar...". De todas formas a Quijo le pica la curiosidad el saber cuales eran esos cuatro que le venían a la memoria "...que yo ando recorriendo la mia, que la tengo buena, y ninguno se me ofrece."
Sancho enlaza varios sobre las "muelas cordales" y los cántaros que se rompen y que "...más sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena". Quijo le contradice "Eso no, Sancho, que el necio en su casa ni en la ajena sabe nada, a causa que sobre el cimiento de la necedad no asienta ningun discreto edificio...". (Buena crítica a los necios).
Continua diciéndole que Dios le "gobierne en su gobierno" porque en el fondo piensa que terminará con toda la ínsula "patas arriba" cosa que pudiera evitar diciéndole al duque "...que toda esa gordura y esa personilla que tienes no es otra cosa que un costal lleno de refranes y malicias."
Bueno pues si Quijo piensa que no vale para gobernador, entonces se conforma con ser "Sancho a secas con pan y cebolla" que "como gobernador con perdices y capones" que mientras se duerme "...todos son iguales, los grandes y los menores, los pobres y los ricos..." y que, al fin y al cabo, es Quijo quién le "...ha puesto en esto de gobernar". Que el no sabe más "...de gobiernos de ínsulas que un buitre..." y que si por ser gobernador le ha de llevar el diablo "...más me quiero ir Sancho al cielo que gobernador al infierno."
Nuestro Señor de los Leones le dice que "Por Dios, Sancho, que por solas estas últimas razones que has dicho juzgo que mereces ser gobernador de mil ínsulas: buen natural tienes, sin el cual no hay ciencia que valga." Que se encomiende a Dios porque el cielo siempre favorece los buenos deseos. "Y vámonos a comer, que creo que ya estos señores nos aguardan."
(¡Loados sean los dioses que los duques no han aparecido en este capítulo! ¡Qué descanso...!)
Seguiremos con el XLIV.











