Revisando unos papeles que tenía en mis archivos, me encontré con varios informes que en un momento dado hice para el Fomento de Turismo ibicenco.
Cuando el Fomento me contrataba para acompañar a periodistas extranjeros o agentes de viaje, al finalizar la excursión tenía la costumbre de proporcionarles con un resumen de cómo había ido la excursión. (Sin traducción al inglés) (Without an English translation. Sorry, I'm becoming too lazy...)
VISITA AGENTES PORTUGUESES - 10 y 11 de junio, 1998
GUÍA: Mercedes Pallarés
El primer día recogimos a los nueve agentes y a un periodista en el aeropuerto. Muchos iban dormidos debido a la juerga de la noche anterior en Palma, menos el periodista. Desayunamos en "Malibú" de Salinas. Casi todos pidieron café con leche, algunos croissants y uno pidió un sandwich de jamón y queso. Tuvieron tiempo de bañarse lo cual les alegró bastante. Visitamos la ciudad y los que iban dormidos (los dos gordos y dos de las chicas) no tuvieron más remedio que estar atentos ya que ibamos a pie. Les gustó mucho la ciudad.
De vuelta en el autobus visitamos la isla pero los dos gordos y dos de las chicas seguían durmiendo aunque intentaban camuflarse detrás de sus gafas de sol. Uno de los gordos llegó a roncar. Paramos en Sta. Eulalia a comer en "Sa Punta". La comida exquisita y el servicio impecable. Les llevamos de vuelta al hotel para que durmieran la siesta menos al periodista que le dejamos en la ciudad porque quería sacar fotos y pasear por su cuenta. ¡Menos mal que el periodista estuvo atento a todas las explicaciones! El chofer de Union Express, Jacinto, muy atento.
Al día siguiente fuimos en el ferry a Formentera. En la visita a Formentera también algunos iban dormidos pero menos que el día anterior. Especialmente uno de los gordos (el de Oporto) ni siquiera se despertó cuando paramos en La Mola. Una vergüenza y una falta de educación tremenda. Pero este detalle es muy típico del carácter portugués ya que tienen una relación de amor/odio muy extraño con España en general. El que estaba al tanto de todo fué el periodista, gracias a Dios. En la travesía y en Formentera no pararon de contarme la cena fabulosa que tuvieron en "C'an Alfredo". Les encantó. De hecho cuando paramos a comer en "Es Molí de Sal" no tenían mucha hambre. La comida, como siempre, deliciosa y el servicio estupendo. De regreso a Ibiza en el ferry iban la mar de despiertos, cantando y contando chistes.