lunes, 19 de mayo de 2008

EMIGRACION - EMIGRATION

El primer post que escribí en mi blog fue sobre mi experiencia emigratoria a Canada. Ahora, que se está hablando tanto del tema me ha parecido congruente traerlo a colación de nuevo. Ser hijo de emigrantes es peor que estar exiliado porque un niño no escoge irse a un nuevo país. Le llevan. Uno de los dolores más fuertes que se puedan tener en esta vida es el "mal de país", la "saudade". Yo lo sufrí durante dos años. Me desgarraba el alma porque yo echaba de menos a mi amona, mi tata, mis tios, mis primos, mis perros, mi campo, mis arboles. Ahora, no hay mal que por bien no venga y ese dolor tan tremendo me formó un escudo que me ayudó a sortear, a bloquear y a que resbalasen todos los dolores venideros. Porque nuestra emigración no fué económica (de hecho, viviamos mejor en el País Vasco) fue, supongo, por razones políticas. Mi padre no quería vivir bajo el franquismo. Los primeros meses en el colegio--sin haber oido el inglés en mi vida y no tener a ningun hispano-hablante alrededor--fueron espantosos. Los niños, como todos, son crueles y cuando me espetaban: "Go back where you came from!" ("Vuelvete a tu país") me faltaban las palabras para decirles que si pudiera, volvería. (Continuaré mañana porque, como sabeis, lo tengo que escribir en inglés...)

The first post that I wrote in my blog was my emigration experience being the child of immigrants in Canada. Now, that everyone in Europe is so worried about it, I thought it would be a good idea to refresh memories. Being an immigrant's child is worse than being an exile, because children don't choose to go to a new country. They're taken there. One of the worst anguish and pain that a human being can suffer is homesickness. It's terrible. It gnaws at your soul. I suffered it during my first two years in Canada because I missed my grandmother, my nanny, my aunts and uncles, my cousins, my dogs, my countryside, my trees. However, as we say in Spanish, there's always something good that comes from something bad, and that horrible grief built a shield that all other sorrows that have come about in my life, I've simply sorted them out, blocked them or let them slip by altogether. Our emigration wasn't for economic reasons (actually, we lived far better in the Basque Country) but, I imagine, it was political. My father didn't want to live under Franco. My first months at school--I hadn't heard English in my life and there was no other Spanish-speaking person around--were horrendous. Children, as always, can be cruel and when they spat at me "go back where you came from!" I used to turn all colours! red with fury I wanted to tell them that if I could I would but the words weren't there to express myself... (I will continue tomorrow).

20 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Ser niño emigrante debe ser muy duro: uno sigue a sus padres sin saber qué hace allí. Pero, como dices, supongo que te cubre la piel de una manera especial y, si te adaptas psicológicamente, es bueno, como en tu caso al final. Sin embargo, conozco casos de gente a la que siempre le quedó la huella de no ser de ningún sitio y no supo adaptarse a esa situación. Besos.

Capri c'est fini dijo...

Hummm sí, debe ser una experiencia muy dura, pero como todas ellas tienen su cara amable. Ahora serás bilingüe y llevarás un trozo de Canadá en tu corazón. No comprendo como la gente puede ser tan cruel con los inmigrantes, especialmente en España, donde hemos inmigrado toda la vida. Debe ser la sociedad del bienestar que nos hace olvidadizos. Nadie emigra por placer, se comprenden las dificultades por eso los que no son tolerantes con este fenómenos son sin paliativos xenófobos. Un saludo, interesante tu vivencia. gracias por pasarte por mi blog, besos.

Pablo A. Fernández Magdaleno dijo...

Pues sí tiene que ser duro, pero también hay que tener en cuenta que los niños se adaptan mejor a las situaciones nuevas que los adultos.
Un abrazo

Dargor dijo...

Merche, perdona el retraso en responderte.

En el blog los cambios no afectan a la velocidad de carga ni a los comentarios, de manera que lo de que te tarde en cargar las cosas deberia ser transitorio.

Espero que no te de mas problemas.

Un abrazo!

J. Sanz dijo...

No soy capaz de ponerme en la piel de un niño desarraigado. Solo hay una cosa pero que un emigrante forzoso. El que ni siquiera tiene una tierra reconocida.

amador dijo...

Todos somos emigrantes de algún modo. Es una de esas frases que no por muy repetida, pierde sentido.

Metis dijo...

lo que mas de duele de leerte es cuando hablas del escudo que te formaste. a esa edad un niño solo debe disfrutar de su infancia, dejate de escudos para cuando la vida te golpee si, pero ya de mayor.

besos

TOROSALVAJE dijo...

Que crueles son los niños a veces, en su descargo hay que decir que no son conscientes del mal que causan.

Pero me duele hasta leerlo ahora.

Que mal lo debiste pasar.

Un enorme abrazo.

Fernando Manero dijo...

La emigración siempre supone un desarraigo, una ruptura con lo más querido de tu entorno, algo doloroso. Creo, sin embargo, que la edad matiza mucho el impacto psicológico de los traumas que puede sufrir una persona a lo largo de la vida. Si el cambio de lugar no va asociado, a edades tempranas, a situaciones de rechazo o de privación brusca de lo que antes de la partida se tenía, la adaptación, como dice Pablo, es más fácil y se supera antes que en el caso de los adultos. El niño es más sociable y se integra mejor. En cambio, para los mayores, si las cosas no salen bien, los efectos son terribles, hasta el punto de que han de pasar muchos años hasta que el dolor del éxodo se supere totalmente. Hay una peli, de Jan Troell (Los emigrantes), que refleja muy bien lo que todo esto supone. Un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Hola guapa, en primer lugar darte las gracias por la reposicion del episodio Niagara, y tambien saber cuando me toca compartir contigo un dia, que vamos, ya voy teniendo "mono". Bueno no se te olvide contar lo de como te buscaste la "life" para decirle a la profesora que querias ir al servicio, es buenisimo, cuidate mucho guapisima. Yoru friend yellow.Be happy

BIPOLAR dijo...

Merche me encantaría escribir tu biografía.
Creo que fuisteis valientes saliendo al extranjero, como lo son todas las personas que vienen a nuestro país.
La experiencia fue positiva y eso es lo que importa y lo que queda. En esa época vivir aquí tuvo que ser muy duro.

Merche Pallarés dijo...

PEDRO, Siempre se aprende de las penas y de las grandes tristezas... Besotes, M.

CAPRI, Gracias por tu visita y sí luego estuve encantada en Canada. Ese país me ha dado mucho. Besotes, M.

PABLO, por supuesto que los niños se adaptan mejor pero sufrir ese mal de país a una edad crítica, la pubertad, no se la deseo a nadie. Besotes, M.

DARGOR, Volveré a verte (igual la lentitud viene de mi ordenador...) Gracias por tu comentario. Besotes, M.

J.SANZ, Eso tiene que ser terrible. Besotes, M.

AMADOR, pues, sí, todos somos emigrantes de algun modo... Besotes, M.

METIS, pues yo me lo formé entonces pero como digo me ha ayudado mucho en la vida (a no sufrir tanto). Besotes, M.

TORO, sí los niños son así, por supuesto que ni sabían lo que decían, pobrets. Besotes, M.

FERNANDO, trataré de ver esa pelicula que mencionas. Y, tienes razón un niño se adapta mejor y más rápido que un adulto. Al final fui feliz en ese maravilloso país. Besotes, M.

ANONIMO, A ver, a ver cuándo nos toca. El episodio de la profesora sigue escrito, no se borró como el de Niagara. Besotes, M.

GRACIAS A TODOS POR VUESTROS COMENTARIOS TAN CARIÑOSOS.

Merche Pallarés dijo...

BIPO, ¿¿Pero no la has escrito ya??
Sí esa época gris de la España retrógada debió de ser muy duro para los mayores, yo como niña disfruté mucho de mi infancia en el campo en el caserío de mi amona. Gracias por tu comentario, querida. Besotes, M.

Salondesol dijo...

Justo lo que les digo a mis hijos cuando llega a su clase un niño nuevo, poneros en su lugar...
Besitos wapa.

amelche dijo...

Mira, yo discrepo. Llevo once años dando clase en distintos niveles educativos y países y creo que los niños sí saben lo que dicen y, además, lo dicen con muy mala leche con toda la intención de herir. De niños inocentes, tienen poco. Claro que también es verdad que repiten los esquemas que ven en casa, en los medios de comunicación o a su alrededor. Y también es verdad que tienen una capacidad mayor que los adultos de adaptarse a lo diferente y aceptar al otro al cabo de un tiempo, sin ningún problema ni rencor.

Merche Pallarés dijo...

SALONDESOL, Así me gusta que eduques a tus niños en la tolerancia y en saber aceptar a los "diferentes". Cuando ya aprendí a hablar inglés, siempre ayudé a los nuevos que llegaban de otros países porque sabía cómo se sentían. Besotes, M.

AMELCHE, no digo que los niños sean angelitos pero tienes razón repiten esquemas que han oido en casa y, hoy en dia son más resabiados pero en aquella época en Canada, los niños eran mucho mas inocentes. Gracias por vuestros comentarios, queridas. Besotes, M.

PILAR dijo...

Merche, antes de nada, anda que te voy a coger envidia, cada día tienes más comentaristas, y tú que te quejabas en tiempos...
Bueno, qué decirte de esta entrada.
Me parece digno de admirar, que una persona por ideologías ponga tierra de por medio, es valentía. Porque probablemente había mucha gente como tu padre y no lo hicieron.
Creo que de las situaciones difíciles siempre se saca algo positivo. Estoy segura.
Me encanta las cosas que cuentas.
Y me hago una idea de que tuviste que psarlo mal.
Un besazo, Merche

Merche Pallarés dijo...

PILAR, gracias por tu comentario tan cariñoso como siempre. Sí tengo unos comentaristas de lujo. Por supuesto que toda la experiencia negativa del pasado me ayudó a ser más fuerte y positiva en mi futuro. Besotes, M.

Anónimo dijo...

I’m sure if you were an inmigrant teenager in Toronto these days you would be much better considered than in the years you arrived, just because there are two very tall Spanish guys playing basket for Raptors at the moment. pancho

Merche Pallarés dijo...

PANCHO, ja,ja I didn't know. Who are they? When I went in the fifties (I was ten years-old) there weren't any Spanish, let alone, Spanish-speaking people in Toronto. Most of the Spaniards that lived in Canada at the time were in Montreal. It was, as I say, a very White Anglo-Saxon Protestant Society. Besotes, M.