martes, 18 de mayo de 2010

VENDEDORES DE DIVERSA FORTUNA (2)

"Cuando, ya casi de noche, María salió a la puerta de su casa, observó que Mari Juana hablaba con la mujer del frutero y que ésta se enjugaba las lágrimas con un pañuelo de cuadros.

--¿Qué le ocurre?--preguntó María, creyendo que se trataba de alguna desgracia familiar.

La frutera no tuvo inconveniente en que Mari Juana le pusiese al corriente de lo ocurrido. La mujer había preparado para cenar un plato que a ella la volvía loca: cabeza de cordero. La había condimentado con toda ilusión y esmero, sin que le faltase el perejil, el pan rallado bien empapado en aceite, ni el ajo bien picadito. Mientras iba a hacer unas compras en la tienda de "El Tullido", dejó a su marido, que seguía vendiendo la fruta, al cuidado de la cabeza de cordero que había quedado al rescoldo en el hornillo, bien tapadito dentro de la cazuela. Cuando volvió a la media hora, vio con gran disgusto que su marido, abandonando el negocio, había desaparecido, y la cabeza de cordero también. Como la clientela esperaba, tuvo que atenderla, y así transcurrió otra media hora sin que el frutero diera señales de vida.

--Al fin apareció el muy sinvergüenza de mi marido--concluyó la mujer--. Venía cantando y bailando, agarrado a un amigote que se había encontrado en la taberna. Entre los dos se habían comido la cabeza de cordero. ¡Ahí está, el muy guarro, tirado en el zaguán de la posada, durmiendo la borrachera!

Al dia siguiente de la pequeña tragedia, el frutero, ya refrescado, después de haber enganchado el burro al carro para continuar su recorrido comercial, estaba tomando su desayuno de naranjas con aceite en un lebrillo. Su mujer, malhumorada y hosca, se había subido ya al carro y le esperaba instalada entre los cestos vacíos. En el momento en que se disponían a iniciar la marcha, se oyó un gran griterío.

--¡Que vienen los toros! ¡Que vienen los toros!

La mujer del frutero bajó a toda prisa del carro. Su marido ató el burro a una argolla de la pared, y ambos entraron en la posada.

María que había oido los gritos, subió al primer piso de la casa y salió al balcón.

Levantando una nube de polvo, avanzaban los toros a toda carrera, azuzados por unos jinetes que, a galope, venían tras ellos. Atravesaron la destartalada plaza y embocaron la calle principal. Los garrochistas, con bolas en la punta de los palos, dirigían los toros a toda velocidad, dando voces para que no se desmandaran y siguiesen sin titubeos su camino."

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DIFFERENT LUCKY SALESMEN (2)

At nightfall, when María stepped out of her house, she noticed that Mari Juana was talking to the fruitman's wife who was crying and wiping her tears with a chequered handkerchief.

--What's happening?--María asked, thinking it was some sort of family tragedy.

The fruitwoman didn't mind Mari Juana telling her what had happened.
The woman had prepared a dish for dinner that she adored: lamb's head. She had seasoned it with great care and excitement, didn't lack its parsley, breadcrumbs well soaked in olive oil, and finely chopped garlic. While she went to buy something in "The Crippled's" shop, she left her husband, who continued selling, in charge of the lamb's head which was simmering, well covered inside a casserole, on the stove. When she came back, half an hour later, she was furious to see that her husband, abandoning the business, had disappeared as well as the lamb's head. Since the clients were waiting, she had no other choice but to serve them. Another half an hour passed without signs of her husband.

--At last the scoundrel of my husband appeared--said the woman--. He was singing and dancing, hanging on to a friend that he found at the tavern. Between the two of them, they had eaten the lamb's head. There he is, the filthy scum sleeping his drunkenness in the inn's hall!

The day after the small tragedy, the refreshed fruitman, after tying the donkey to the cart in order to continue their commercial venture, was having his breakfast of oranges with olive oil in an earthen pan. His wife, angry and sullen, had already sat in the cart and waited for him among the empty cases. When they were about to leave, great shouts were heard.

--The bulls are coming! The bulls are coming!

The fruitman's wife quickly came down from the cart. Her husband tied the donkey to a ring on the wall, and both went inside the inn.

María, who had heard the shouting, went up to the first floor and looked out from the balcony.

The bulls, followed by a great cloud of dust, ran straight ahead, egged on by horsemen at full gallop riding behind them. They crossed the ramshackled square, towards the main street. The men with long sticks, which ends had steel balls, directed the bulls at full speed, shouting so they wouldn't disperse and continue their way without hesitating.

domingo, 16 de mayo de 2010

VENDEDORES DE DIVERSA FORTUNA (1)



"Al mediodia, apareció Manolo Tejerón, comprador de ovejas ataviado con botas cortas, sombrero cordobés y pelliza, llevando en el arzón de su jaca torda la pesa romana. No se detuvo más que para tomar unas tapas y un vaso de vino en casa de "El Perdigón". Enseguida salió al campo, dirigiéndose al lugar donde estaban los rebaños que le interesaban. Sobre el mismo terreno, debajo de los chaparros, los pastores fueron colgando del gancho de la pesa por las patas las ovejas y carneros elegidos por Tejerón. Después de pesados, fueron encerrados en las cuadras de la posada, desde donde, al amanecer del día siguiente, serían conducidos por los atajos hasta la estación más cercana.

Mientras Manolo Tejerón pesaba sus corderos en el campo, un frutero y su mujer, que habían salido de madrugada de Marmolejo, llegaban a la plaza de Candera e instalaban su frutería ambulante delante de la posada.

El frutero, con pinta de bufón velazqueño, dicharachero y desvergonzado, se las arreglaba para encajar a las incautas mujeres sus plátanos y naranjas medio prodridos y sus peras y manzanas verdes y duras como la piedra. También se instaló un vendedor de verduras y castañas, pero sus ventas fueron escasas.

El que tuvo verdadero éxito fue un hombre de mediana edad, de pelo blanco fuerte y crespo, con una ancha faja azul en la cintura. Llevaba en un cajón, suspendido del cuello, agujas, imperdibles, dedales, tijeras, alfileteros, acericos, botones y sobre todo tiras de goma para la ropa. En cuanto una mujer pasaba delante de él, le decía:

--¡Cuidado señora! Se le están cayendo las braguillas.

La mujer, sofocada, dirigía la vista hacia abajo para comprobar si lo que decía era verdad. El vendedor acudía en su auxilio, muy sonriente.

--¡No se apure, señora, no se apure! En este momento no se le están cayendo..., pero se le caerán, seguro que se le caerán, si no me compra enseguida la goma marca Kul, de cuya venta tengo la exclusiva." (Continuará)

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DIFFERENT LUCKY SALESMEN (1)

Manolo Tejerón, sheep buyer, appeared at noon. He wore short boots, Cordoban hat and a jacket. His black and white mare carried a Roman weight on the saddle. He stopped by "El Perdigon's" bar to have some "tapas" and a glass of wine and, right after, went out to the country to the spot where the sheep he was interested in, were pasturing. Right there, under the dwarf oaks, the shepherds hung by the legs on the weight's hook, the lambs and rams he had chosen. Once weighed, they were locked in the inn's stables from where, at sunrise, they would be led through shortcuts, to the nearest train station.

While Manolo Tejerón weighed his sheep in the countryside, a fruit seller and his wife, who had left Marmolejo in the early morning, arrived at Candera's square and set up their traveling fruit stall in front of the inn.

The fruitman, looking like a Velázquez jester, chatty and shameless, managed to sell the gullible women, half-rotten bananas and oranges; pears and apples, green and hard as rocks. A vegetable and chestnut salesman also set up shop but his sales were scarce.

A middle-aged man, with white, frizzy hair, wearing a wide blue girdle-sash on his waist, was very successful. He carried in a drawer, hanging from his neck: needles, safety pins, thimbles, scissors, pin boxes, pincushions, buttons and, above all, rubber clothing bands. As soon as a woman passed by him, he said:

--Be careful, m'am! Your panties are falling.

The woman, all flushed, looked down to see if what he was saying was true. The salesman came to her rescue, with a huge smile.

--Don't worry, m'am, don't worry! At this moment they're not falling... but soon they will, I'm sure they will, so it would be wise for you to buy right away the Kul rubber band, of which I have the exclusive rights. (It will continue)

viernes, 14 de mayo de 2010

DON QUIJOTE


Capítulo XLIX - 2ª parte de nuestra lectura colectiva en el blog "La Acequia" de Pedro Ojeda Escudero (sin traducción al inglés)
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Chapter 49 -2nd part of our joint reading in Pedro Ojeda Escudero's blog "La Acequia" (without an English translation)
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INCISO A ESTE CAPÍTULO: ¡Ay, lo que daría para que resucitara Cervantes y escribiera sobre la ignominia, injusticia y malas artes que los "poderes" han utilizado contra Garzón! ¡Qué CABRONES! ¡Hála, lo digo así con todas sus vocales y consonantes!

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¡Por fin Sancho come! Despues de una disertación sobre las "importunidades de los negociantes", el "doctor" le deja cenar: "...salpicón de vaca con cebolla y unas manos cocidas de ternera algo entrada en días." Ataca ésto con tantas ganas que ni que le hubieran dado "...francolines (¿?) de Milán, faisanes de Roma, ternera de Sorrento, perdices de Morón o gansos de Lavajos...".
Le pide al doctor que no le de "cosas regaladas ni manjares exquisitos...porque será sacar a mi estómago de sus quicios, el cual está acostumbrado a cabra, a vaca, a tocino, a cecina, a nabos y cebollas..." Si le dan otras exquisiteces "...los recibe con melindre y algunas veces con asco." Lo que Sancho quiere son las ollas podridas "...que mientras más podridas son mejor huelen..." porque ellas contienen todo lo que a el le gusta.

Sancho habla con el "maestresala", insertando como siempre sus refranes para justificar su cargo pero insiste "...que se tenga cuenta con mi sustento y con el de mi rucio, que es lo que en este negocio importa y hace más al caso...".
Ya está listo para hacer la ronda. No va a admitir en su ínsula ninguna inmundicia, ni holgazanes ni "gente mal entretenida". Pero avisa "...que la gente baldía y perezosa es en la república lo mismo que los zánganos en las colmenas, que se comen la miel que las trabajadoras abejas hacen. Pienso favorecer a los labradores, guardar sus preeminencias a los hidalgos, premiar los virtuosos y, sobre todo, tener respeto a la religión y a la honra de los religiosos." (Ejem, ejem...)

El mayordomo queda maravillado con la sabiduría del gobernador, acabando con una frase lapidaria: "...las burlas se vuelven en veras y los burladores se hallan burlados." (¡A ver si es verdad!)

Despues de cenar, Sancho "...salió con el mayordomo, secretario y maestresala, y el cronista que tenía cuidado de poner en memoria sus hechos, y alguaciles y escribanos, tantos, que podían formar un mediano escuadrón...". Sancho iba con su vara cuando oyeron ruido de sables. Se acercaron y vieron a dos hombres que discutían. La razón: el juego. Uno le debía al otro "más de cuatro reales". Sancho dicta sentencia, que al acuchillador le de cien reales, otros treinta para los pobres de la cárcel. Al otro lo destierra de su ínsula advirtiéndole que no vuelva en diez años sino le colgará de una picota "...y ninguno me replique, que le asentaré la mano. Desembolsó el uno, recibió el otro, éste se salió de la ínsula y aquél se fue a su casa..." Sancho decide que "...quitaré estas casas de juego, que a mí se me trasluce que son muy perjudiciales."

El escribano le advierte que podrá cerrar los garitos pero no las grandes casas de juego donde van los poderosos. Sancho le dice que "...yo sé que hay mucho que decir en eso." (Otra gran crítica social).

Luego aparece un crío que quería escapar de la justicia "...por excusar de responder a las muchas preguntas que las justicias hacen." Era tejedor y tejía "...hierros de lanzas..." Sancho le dice "¿Graciosico me sois? ¿De chocarrero os picáis? ¡Está bien! ¿Y adónde íbades ahora?" Contesta que "a tomar el aire". Las bromitas del muchacho le irritan a Sancho entonces empieza un rifirrafe entre los dos. Sancho le dice "...haced cuenta que yo soy el aire y que os soplo en popa y os encamino a la cárcel. ¡Asilde, hola, y llevalde, que yo haré que duerma allí sin aire esta noche!"

El mozo le dice "¡Par Dios, así me haga vuestra merced dormir en la cárcel como hacerme rey!" Sancho tiene el poder para llevarlo y sacarlo a su antojo. El chico se niega, Sancho insiste, para al final decirle el mozo que no hay fuerza ni cárcel en el mundo que le haga dormir si él no quiere. "De modo--dijo Sancho--que no dejaréis de dormir por otra cosa que por vuestra voluntad, y no por contravenir a la mía." "No, señor--dijo el mozo--, ni por pienso." Sancho le manda a casa.

Luego aparecen dos hermanos travesties, ella vestida de hombre y él de mujer. Ella, jóven y bella de 14 años cuenta que había estado encerrada por su padre los últimos diez años. Quería ver mundo y convenció a su hermano de salir a dar una vuelta por el pueblo (para ella el "mundo") vestidos de esa guisa para despistar a las fuerzas del órden. Empieza a contar una historia interminable intercalada con lágrimas y suspiros. El maestresala queda prendado de la bella moza (aunque su hermano vestido de mujer "...le está como nacido, porque él no tiene pelo de barba y no parece sino una doncella hermosísima..."). Sancho se da cuenta que ha sido una "...gran rapacería..." que no hacia falta tanta historia, tanta lágrima y tanto suspiro; con haber dicho "Somos fulano y fulana, que nos salimos a espaciar de casa de nuestros padres con esta invención, sólo por curiosidad, sin otro designio alguno". Hubiese sido suficiente. Les acompañan a casa no sin antes Sancho advertirles "...de aquí en adelante no se muestren tan niños, ni tan deseosos de ver mundo, que la doncella honrada, la pierna quebrada, y en casa, y la mujer y la gallina, por andar se pierden aína, y la que es deseosa de ver, también tiene deseo de ser vista. No digo más." (No hace falta..., no.)

El maestresala quiere pedir la mano de la moza a su padre "...que no se la negaría, por ser él criado del duque; y aún a Sancho le vinieron deseos y barruntos de casar al mozo con Sanchica, su hija...". Tampoco se la podría negar al ser hija de un gobernador... (por poco tiempo...).

Seguiremos con el L (¡ele!)

miércoles, 12 de mayo de 2010

UNA TRIBU POCO CORRIENTE (2)


"Se veían muchachos espigados y serios, de ojos morunos y narices corvas de torero, hombres de melenas rubias y bigotazos, barbudos de pelo rojizo y pómulos salientes que denotaban origen eslavo.

Casi todas las mujeres eran jóvenes, con gruesos moños negros aceitosos suspendidos sobre la espalda. Entre las más jóvenes, destacaban dos de tipo completamente nórdico. Eran gemelas y rubias como mazorcas de maíz, con nariz respingona, cara ancha y ojos de color miel. Éstas no viajaban en carro, sino en un descomunal automóvil de tipo americano, muy anticuado, convertido en "roulotte", y con cortinillas de flores en las ventanillas. El jefe--que resultó ser el que Catalina y María acababan de ver en el campo--era el marido de una de ellas.

En conjunto, todos parecían más bien adinerados, pero Mari Juana, a pesar de haber hecho el agosto con ellos vendiéndoles vino, aceite y otras provisiones, tuvo buen cuidado de encerrar las gallinas con llave en el gallinero, y como algunos de aquellos gitanos durmieron en el zaguán de la posada, no dejó de tomar la precaución de poner a su nieto Estebanillo a dormir atravesado delante del portón.

A primeras horas del dia siguiente, la plaza estaba casi desierta. Todos los gitanos habían desaparecido. Se veía solamente un mulero con sus bestias cargadas de tejas y piedras de encalar. Había pasado la noche en la posada y se aprestaba a seguir su camino hacia la Venta de la Ciénaga."

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AN UNUSUAL TRIBE (2)

There were tall and slim young men, with deep, dark eyes, hawk-nosed like bullfighters; men with blond hair and big mustaches; bearded red-heads with high cheek-bones denoting Slavic origins.

Almost all the women were young, with greasy thick black buns hanging over their backs. Among the women, two stood out due to their Nordic look. They were twins, fair-haired like corncobs, snub-nosed, wide faced with honey-coloured eyes. They didn't travel by wagon but rather in a huge American-style vintage car, converted into a "roulotte" (trailer), with flowered curtains on the windows. The chief--who happened to be the man Catalina and María had just seen in the countryside-- was one of the twin's husband.

In general, they all looked well off. Nevertheless, Mari Juana who had made a mint selling them wine, oil and other provisions, made sure the hens were locked in their coop and, since some of the gypsies slept in the inn's hall, took the precaution of having her grandson, Estebanillo, sleep on the floor across the large door.

In the wee hours of the following morning, the square was nearly empty. All the gypsies had disappeared. Only a mule-keeper was there with his animals loaded with tiles and white-washing stones. He had slept in the inn, ready to continue his route towards the Marsh Country Inn.





martes, 11 de mayo de 2010

UNA TRIBU POCO CORRIENTE (1)


"Admiradas de la entereza del muchachito, María y Catalina siguieron su paseo. No habrían andado medio kilómetro, cuando les llamó la atención ver sentado en una piedra grande, al borde del camino, a un señor de chaquetón y sombrero negros, con un foulard granate al cuello. Impresionaba el grave señorío de aquel hombre.

A medida que se aproximaban, María pudo observar la perfección de sus facciones: tez morena, cejas de un solo arco sobre unos profundos ojos garzos, nariz aguileña de líneas impecables y un bigote sedoso y negro que no ocultaba sus labios carnosos, bien modelados. (Nota mia: lo siento que el de la foto no corresponda con la descripción aquí descrita...)

Las dos mujeres pasaron delante de él, y el hombre no se inmutó. Cuando se alejaron, María exclamó:

--¡Qué hombre tan guapo! Será el señor de algun cortijo importante de por aquí.

Catalina soltó una carcajada.

--¡Pero María! ¿No se ha fijado en lo desastrado de su vestimenta? ¡Si es un gitano!--Ante el asombro de María, Catalina prosiguió--: ¡Buena nos ha caido! Seguramente éste será el jefe, y por ahí andará toda la patulea, robando y haciendo de las suyas.

Cuando, ya atardecido, regresaron al pueblo, encontraron la plaza llena de carromatos de gitanos. Era un grupo heterogéneo, formado todo él por gente de la raza calé de distintas nacionalidades. Grupos parecidos se hallaban aquellos días en otros puntos de la comarca. Alguien les informó de que se trataba de una concentración de gitanos que acudían para celebrar el aniversario de la muerte de su reina, fallecida un año atrás y enterrada en un pueblo de aquella sierra." (Continuará)

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AN UNUSUAL TRIBE (1)

María and Catalina, still amazed at the little boy's composure, continued their walk. They hadn't walked half a kilometre when they were surprised to see, sitting on a large rock, by the side of the lane, an elegant man with a black jacket, hat and a garnet-coloured scarf around his neck. His grave stateliness was impressive.

As they came closer, María observed his perfect features: tanned skin, well-arched eyebrows over deep blue eyes, perfect aquiline nose and a silky, black mustache which didn't hide his full well-formed lips. (My note: sorry! the picture I've posted doesn't correspond to this description...)

The two women walked by him, the man didn't move. When they were farther away, María exclaimed:

--What a handsome man! He must be the owner of an important "cortijo" of this area.

Catalina let out a loud laugh.

--But María! Didn't you notice his ragged clothes? He's a gypsy!-- to María's amazement, Catalina continued--: Well, wait now, what we're in for...! I'm sure he's the chief and around here must be the rest of the tribe, stealing and doing their shenanigans.

When, in the early afternoon, they went back to Candera, they found the square full of wagons and gypsies. It was a heterogeneous group, formed by different gypsy nationalities. Other similar groups were in other parts of the vicinity at the time. Someone informed them that it was a gypsy concentration in order to celebrate the anniversary of their queen's death the previous year, who had been buried in one of the mountain villages. (It will continue)

lunes, 10 de mayo de 2010

LA TIMOCRACIA - THE "GIPPED-DEMOCRACY"



Hago otro inciso en los relatos de mi tía para hablaros de este tema tan candente que nos afecta a TODOS.

La "democracia" no lo dudo es el mejor sistema para guiarnos a TODOS pero, en lo que se ha convertido, "timocracia", NO. Cada dia los ciudadanos estamos más ahogados, que si impuestos, que si nuevos artílugios que nos OBLIGAN a comprar: bombillas ecológicas con la excusa de que ahorramos energía cuando son muchísimo más caras y al principio dan una luz mortecina que tardan en alumbrar y, cuando lo hacen, me recuerdan a la luz fantasmal de mi infancia. El TDT dichoso que funciona peor que la TV analógica de toda la vida. Aparato eléctrico para controlar los vátios que gastamos. Sillas de niños en los coches hasta que cumplan siete/ocho años, cascos, cinturones de seguridad (vale, éstos últimos salvan vidas... a veces, no siempre). Nos damos cuenta ¿quienes se estarán forrando con estas obligaciones? Los politicastros y sus amigotes de siempre, queridos. Mientras nosotros, LOS CIUDADANOS, cada vez más ahogados, más doblegados, más controlados, más vigilados. ¿Creeis que ésto deberíamos de aguantar? Pues yo no. ¡REACCIONEMOS de una puñetera vez! Somos la MAYORÍA. No tenemos porque estar sometidos a una minoría política, empresarial y especuladora que solo va a lo suyo y nos están hundiendo a todos. No hace falta que hagamos una revolución sangrienta, simplemente con que la mayoría no pagase impuestos y se negase a comprar estos artilugios "obligatorios", ganaríamos muchísimo terreno, que falta nos hace. Si no, seguiremos siendo ovejas que cuando una se levanta se levantan todas (como cuenta el pastorcillo de mi post anterior).

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I make another incision in my aunt's stories to write about this very actual subject which affects us ALL.

I don't doubt that "democracy" is the best political system that exists, but NOT in what it has become: a "Gipped-democracy". Everyday, CITIZENS, are more strangled: taxes, new products they OBLIGE us to buy: ecological light bulbs, which are much more expensive and take time in lighting, at first they're very faint and when they finally light up, remind me of the dim lighting of my childhood. The TDT (new TV system) which works worse than the old analogical one. A new electrical apparatus to control the volts we spend. Children's chairs in cars until they're seven/eight-years-old, helmets, safety belts (OK, the latter save lives but...not always). Do we realize who is benefitting from all these obligations? Politicians and their friends, as always. While we, the CITIZENS, each day, are more strangled, more doubled, more controlled, more undermined. Do you think we should put up with this? Well, I don't. Let's REACT for once in our lives, for goodness sake! We're the MAJORITY. We can't be undermined by a political, business and speculative minority that only look after their own profits, thereby, drowning all the rest. We don't have to have a bloody revolution, simply, if the majority refused to pay taxes and buy these "obliged" products, we would win a lot of ground. I think we need it. Otherwise, we will continue being sheep, that when one stands up, they all do, as the little shepherd boy says in my previous post.

domingo, 9 de mayo de 2010

EL PASTORCILLO VALIENTE


"Una tarde, María paseaba con Catalina, la hija de Mateo, por las afueras del pueblo, y en el camino se cruzaron con un pastorcito que llevaba un rebaño bastante grande.

Según les dijo, se llamaba Gerineldo. Era todavía un niño. Llevaba pelliza de cabra, un viejo sombrero negro y las piernas envueltas en bayetas amarillas, sujetas con las cintas de su calzado, que consistía en una especie de abarcas hechas con trozos de neumático. Cruzada sobre el pecho, una tira de cuero de la que pendía un zurrón. Era la estampa clásica del pastor.

Las mujeres le preguntaron a dónde se dirigía, y él les dijo que iba hacia los prados de un monte llamado "El Corralón". Cuando el pastor con nombre de cuento de hadas se quitó el sombrero para rascarse la cabeza, Catalina y María pudieron ver su rostro atezado y expresivo.

--¿Qué llevas en el zurrón?--le preguntaron.

El chico les mostró media hogaza de pan de centeno y una caja de metal, dentro de la cual guardaba un trozo de tocino.

--¿Es ésa tu comida?--le preguntaron--. Y, ¿cuándo volverás a casa?

El chico dijo que estaría apacentando las ovejas hasta el anochecer del día siguiente.

--Hoy dormiré a campo raso--añadió--, y para comer, además de ésto, ya encontraré algunas bellotas.

--Y cuando duermes, ¿no se te escapan las ovejas?--le preguntó María.

Gerineldo explicó que cuando él dormía, dormían también las ovejas.

--¡Y poco miedo de que se me escapen!--dijo--. Antes de dormirme, ato a una de ellas con una cuerda a mi muñeca. Si alguna oveja se levanta por algo, todas las demás se levantan también, y la que está atada a mi muñeca me da la señal de alarma.

--¿No te da miedo andar solo por esos montes?

--No voy solo. Me acompañan mis ovejas. Lo único que me preocupa es que me pueda picar alguna tarantulilla.

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THE BRAVE LITTLE SHEPHERD

One afternoon María and Catalina, Mateo's daughter, were taking a walk outside the village when they met up with a little shepherd who was leading quite a large herd.

He told them his name was Gerineldo. He was still a child. He wore a goat-hair jacket, an old black hat and his legs covered in thick, yellow cloth, held together by the strips of his shoes, which were rubber sandals made with pieces of old tires. Crossing his chest, a leather band from which hung a shoulder bag. He was the vivid image of a classical shepherd.

The women asked him where he was going and he said to the fields of a mountain called "El Corralón". When the shepherd, with the fairy-tale name, took off his hat to scratch his head, Catalina and María saw his tanned, expressive face.

--What are you carrying in the shoulder bag?--they asked him.

The boy showed them half a large loaf of rye bread and a metal box inside of which he kept a piece of bacon.

--Is that your food?--they asked him--. And, when will you be back home?

The boy told them he would be pasturing his sheep until the following day's nightfall.

Tonight I'll sleep in the open air--he added--, and, besides this, I'll eat some acorns that I'm sure to find.

--And, when you're sleeping, the sheep don't flee?--María asked him.

Gerineldo explained that when he slept, the sheep also slept.

--No worry that they flee!--he said--. Before I fall asleep, I tie one of the lambs with a rope to my wrist. If any lamb stands up, they all stand up so the one tied to my wrist warns me.

--Aren't you afraid of going alone through these mountains?

I'm not alone. The sheep are with me. The only thing that worries me is a tarantula's bite.

viernes, 7 de mayo de 2010

DON QUIJOTE


Capítulo XLVIII - 2ª parte de nuestra lectura colectiva en el blog "La Acequia" de Pedro Ojeda Escudero (sin traducción al inglés)
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Chapter 48 - 2nd part of our joint reading in Pedro Ojeda Escudero's blog "La Acequia" (without an English translation)
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Debido a sus magulladuras gatunas, nuestro Quijo estuvo "seis días sin salir en público". Una noche "estando despierto y desvelado, pensando en sus desgracias y el perseguimiento de Altisidora..." sintió que alguien abría la puerta de su aposento. Pensó que era su admiradora Altisidora, empeñada en que le fuera infiel a la Dulci de sus amores. ¡Ni hablar! NUNCA la dejará de adorar aunque esté transformada "en cebolluda labradora" "ninfa del dorado Tajo" que esté con Merlín o Montesinos "...que adondequiera eres mía y adoquiera he sido yo y he de ser tuyo."

La puerta se abrió. El Caballero de la Triste Figura (nunca mejor dicho...) "Púsose en pie sobre la cama, envuelto de arriba abajo en una colcha de raso amarillo, una galocha en la cabeza, y el rostro y los bigotes vendados--el rostro, por los aruños, los bigotes, porque no se le desmayasen y cayesen". Parecía un fantasma... "Clavó los ojos en la puerta, y cuando esperaba ver entrar por ella a la rendida y lastimada Altisidora, vio entrar a una reverendísima dueña con unas tocas blancas repulgadas y luengas...".

El pensó, al principio, que era "...alguna bruja o maga..." pero cuando se dieron de bruces, los dos se asustaron al verse. Sobresaltada la dueña "...volvió las espaldas para irse..." con tal mala pata que se le cayó la vela (me ha sorprendido que no ardiera la estancia...) se tropezó con sus faldas y dió con su cuerpo en el suelo. Quijo, "...temeroso, comenzó a decir: --Conjúrote, fantasma, o lo que eres, que me digas quién eres y que me digas qué es lo que de mí quieres..." que Quijo le salvará, si es alma en pena aunque sea del purgatorio, porque "...para ésto tomé la orden de la caballería andante...".

La pérfida admite que es la dueña Rodríguez. Nuestro Señor de los Leones quiere saber "...¿por ventura viene vuestra merced a hacer alguna tercería? Porque le hago saber que no soy de provecho para nadie, merced a la sin par belleza de mi señora Dulcinea del Toboso." Cree que está haciendo de celestina y viene a traerle un recado de Altisidora. La dueña le dice que no, que no está para "...semejantes niñerías..." a esas alturas de su vida. Sale del aposento a encender otra vela y le dice que volverá a contarle sus "cuitas".

Quijo, no obstante, se queda mosqueado y piensa "...¿Quién sabe si el diablo que es sutil y mañoso, querrá engañarme ahora con una dueña lo que no ha podido con emperatrices, reinas, duquesas, marquesas ni condesas?... ¿Y quién sabe si esta soledad, esta ocasión y este silencio despertará mis deseos que duermen, y harán que al cabo de mis años venga a caer donde nunca he tropezado? En estos casos "...mejor es huir que esperar batalla." Reconoce que no está en su juicio ¡cómo puede una vieja causar lascivia! (No olvidemos que gallina vieja da mejor caldo...).

Estas dueñas no tienen buenas carnes y suelen ser impertinentes, fruncidas y melindrosas "¡Afuera, pues, caterva dueñesca, inútil para ningún humano regalo! ¡Oh, cuán bien hacía aquella señora de quien se dice que tenía dos dueñas de bulto con sus antojos y almohadillas al cabo de su estrado, como que estaban labrando, y tanto le servían para la autoridad de la sala aquellas estatuas como las dueñas verdaderas!"

En ese momento se lanza a cerrar la puerta para no dejar entrar a la dueña Rodríguez; pero, ella ya estaba allí. No tuvo más remedio que dejarla entrar. Ella pregunta si "...estamos seguras, señor caballero..." Quijo pregunta "...si estaré yo seguro de ser acometido y forzado." Ella pregunta "¿De quién o a quién pedís, señor caballero, esa seguridad?" "A vos y de vos la pido, porque ni yo soy de mármol, ni vos de bronce, ni ahora son las diez del día, sino media noche..." En una estancia así de cerrada debió de ser "...donde el traidor y atrevido Eneas gozó a la hermosa y piadosa Dido." (En el fondo, fondo, creo que estaba deseando yacer--por no decir echar un polvo-- con la dueña...).

Acaban cogiéndose de las manos. "Aquí hace Cide Hamete un paréntesis y dice que por Mahoma que diera por ver ir a los dos así asidos y trabados desde la puerta al lecho la mejor almalafa de dos que tenía." (Esto de la "almalafa", no lo he entendido muy bien... aunque Rico explica que era una chilaba magrebí. Esperaré a la explicación de "La Abejita"). "Entrose, en fin, don Quijote en su lecho, y quedose doña Rodríguez sentada en una silla algo desviada de la cama, no quitándose los antojos ni la vela. Don Quijote se acurrucó y se cubrió todo, no dejando más de el rostro descubierto...".

Quijo le pide que ya puede "...descoserse y desbuchar todo aquello que tiene dentro de su cuitado corazón y lastimadas entrañas..." La Rodríguez le cuenta que es asturiana, de muy buen linaje, que le "trujeron" a Madrid para trabajar de doncella y aprendió a hacer "...vainillas y labor blanca". Sus padres la dejaron sirviendo, luego murieron. Se quedó huerfana. Se enamoró de ella un escudero "...hombre ya en días, barbudo y apersonado, y, sobre todo hidalgo como el rey, porque era montañés." Se casaron, nació una hija y aunque ella no murió en el parto, su marido sí murió. Comenzó a llorar. Contó que murió cuando su ama que la llevaba en las ancas, "...llena de coléra y enojo, sacó un alfiler gordo o creo que un punzón del estuche, y clavósele por los lomos...". El marido gritó de dolor, se retorció y cayó al suelo dando con doña Casilda (que así se llamaba la ama) en el duro asfalto (bueno, tierra prensada). Esto fue causa de muchas burlas por parte del vulgo "...y por esto, y porque él era algún tanto corto de vista, mi señora le despidió, de cuyo pesar sin duda alguna tengo para mí que se le causó el mal de la muerte".

Así se vino al reino de Aragón con su hija que es bellísima, un primor "...Canta como una calandria, danza como el pensamiento, baila como una perdida, (en el S.XVII, ¿se bailaba así, tipo discoteca?) lee y escribe como un maestro de escuela y cuenta como un avariento." "Debe de tener... diez y seis años, tres meses y cinco dias, uno más a menos." (Raro que no lo sepa exactamente...). Se enamoró de "un labrador riquísimo" pero "...debajo de la palabra de ser su esposo burló a mi hija, y no se la quiere cumplir...". La dueña quiere que Quijo "...tomase a cargo el deshacer este agravio...". Luego despotrica contra Altisidora diciendo que no le llega a su nena ni a la suela de los zapatos. Empieza a criticar a la duquesa. Quijo le pregunta qué es lo que le pasa "a mi señora duquesa".

Le dice que su hermosura es debida "...a dos fuentes que tiene en las dos piernas, por donde se desagua todo el mal humor de quien dicen los médicos que está llena." "--¡Santa María--dijo don Quijote--. ¿Y es posible que mi señora duquesa tenga tales desaguaderos?... Pero tales fuentes y en tales lugares no deben de manar humor, sino ámbar líquido. Verdaderamente que ahora acabo de creer que esto de hacerse fuentes debe de ser cosa importante para salud."

"Apenas acabó don Quijote de decir esta razón, cuando con un gran golpe abrieron las puertas del aposento, y del sobresalto del golpe se le cayó a doña Rodríguez la vela de la mano, y quedó la estancia como boca de lobo... Luego sintió la pobre dueña que la asían de la garganta con dos manos, tan fuertemente que no la dejaban gañir...". Mientras otro le alzó las faldas y "...al parecer con una chinela le comenzó a dar tantos azotes, que era una compasión..." (ejem...ejem...). Quijo se quedó petrificado en su lecho. Esperando que no le atacaran pero sí que lo hicieron "...porque en dejando molida a la dueña los callados verdugos...acudieron a don Quijote y, desenvolviéndole de la sábana y de la colcha, le pellizcaron tan a menudo y tan reciamente, que no pudo dejar de defenderse a puñadas, y todo esto en silencio admirable."

Esto duró media hora "...saliéronse los fantasmas, recogió doña Rodríguez sus faldas y, gimiendo su desgracia, se salió por la puerta afuera, sin decir palabra a don Quijote, el cual, doloroso y pellizcado, confuso y pensativo, se quedó solo...".

Seguiremos con Sancho en el XLIX.

martes, 4 de mayo de 2010

EL HIJO DE "CARA QUEMÁ" SE VA A BILBAO



"En la mina, se seguían limitando a lavar terreros, pero se esperaba que pronto podrían empezar los trabajos intensivos. Rezola pensó en llevarse a Bilbao a algún obrero joven para iniciarlo en el manejo de cierta maquinaria que estaba a punto de llegar.

Guzmán Gómez, a quien llamaban "Cara Quemá", porque tenía una mancha negra en la mejilla, era un experto minero de La Carolina y tenía un hijo muy espabilado, que se llamaba Bartolo. Rezola pensó que se podría sacar partido del muchacho, y le propuso el viaje a Bilbao. Bartolo lo aceptó lleno de ilusión.

El hijo de "Cara Quemá" empezó al dia siguiente a despedirse de los del pueblo. Tuvo que saludar a Gil "El Tullido", el tendero, y a su mujer, al cura don Antero, que, aunque bebía Montilla en el bar de "El Perdigón" y llevaba siempre la escopeta debajo de la sotana, era una buena persona y un sacerdote intachable. Aunque con disgusto de su madre, fue tambien a despedirse de Socorro "La Descarriá", una buena mujer que, en sus años mozos, había sido algo ligera de cascos, pero que ahora, mayor y ya retirada de sus antiguas lides, empleaba el dinero que había ganado en ayudar a todo el que se encontraba en un aprieto. Con menos ganas, tuvo que ir a despedirse de la mujer del alcalde, sin hijos y desocupada, que se pasaba el dia columpiándose en una mecedora y atisbando, desde detrás de los visillos de su ventana, todos los movimientos de la gente del pueblo. Tampoco había que olvidar a don Joaquín, el médico, ni al veterinario, ni a Mari Juana, la de la posada, ni al herrero...

Bartolo se pasó todo el día de despedidas, y cuando al atardecer llegó el taxi de Montoro para llevarlos a él y al ingeniero a la estación, ya estaba medio pueblo en la plaza. ¡Diríase que Bartolo se iba a América para no volver jamás!

Entre los que estaban en la plaza, más de uno había venido para ver si conseguía colarse en el taxi para poder llegar a Montoro. Cuando el coche se puso en marcha, tres viajeros, tozudos y despreocupados, iban dentro con Bartolo y el ingeniero, dos más, en la parte delantera, con el chófer. Y todavía hubo un gitano joven que consiguió agarrarse como una lapa al maletero trasero."

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"BURNT FACE'S" SON GOES TO BILBAO

In the mine they were still washing the ground although soon the intensive work would begin. Rezola thought of taking a young worker to Bilbao in order to show him how to work the new machinery which was about to be delivered.

Guzmán Gómez, known as "Burnt Face" because he had a black stain on his cheek, was an expert miner of La Carolina and had a very sharp son named Bartolo. Rezola thought that he could learn the ropes and proposed him the trip to Bilbao. Bartolo, excitedly, accepted.

"Burnt Face's" son started the following day to say goodbye to all the villagers. He went to Gil "The Crippled", to the shopkeeper and his wife, to don Antero, the priest, who, even though he drank sherry in "El Perdigon's" bar, and always carried a shotgun underneath his cassock, was a good man and an irreproachable priest. Much against his mother's wishes, he also went to see Socorro "The Strayed", a good woman who, in her younger years, had led a loose life but now she was older and retired, and used the money she had earned to help all those in need. Less enthusiastically he went to say goodbye to the Mayor's wife, a childless, idle woman who spent most of her time swaying on a rocking chair spying, every move of the townsfolk, through the curtains. He couldn't forget either don Joaquín, the doctor, nor the veterinary, nor Mari Juana, the innkeeper, nor the blacksmith...

Bartolo spent all day saying goodbye and when, in the early evening, the taxi that would take him and the engineer to the train station arrived, half the village was in the square. You would think he was going to America, never to come back!

Among those who were in the square, more than one had come to see if they could sneak in the taxi in order to reach Montoro. When the car started, three travellers, stubborn and careless, were inside with Bartolo and the engineer; two more in front with the driver and even a young gypsy managed to cling himself like a leech to the back trunk.

domingo, 2 de mayo de 2010

EL PABELLÓN DE CAZA (3)



"--¡Domitilo! ¿Qué ha ocurrido?--interrogó la señora--. He oido decir que anoche desaparecieron tres cabras. ¡Vaya manera de cuidarlas!

El hombre no se inmutó lo más mínimo.

--Mire, señora--dijo--: se las han comido los lobos... pero, ¡qué quiere usted! Tambien los lobos son animalitos de Dios, y de vez en cuando tienen que alimentarse.

No se atrevió doña Paquita a enfrentarse con el cabrero, especialmente porque sus amigos, en lugar de indignarse, soltaron una carcajada. Para disimular la contrariedad, doña Paquita cambió de tema.

--Tendremos que volver a casa, porque para estas horas ya se les habrá pasado la borrachera a los de los puercos.

Cuando llegaron, se encontraron a los cuatro hombres, muy formales y serios, sentados en el pretil de la entrada. Una vez hubieron comprobado que era inútil intentar engañar a doña Paquita, se avinieron a pagar lo que ésta exigía.

Andrés y Pepillo seguían haciendo la guardia ante los camiones. Doña Paquita dio la orden para empezar a cargar los cerdos, y los porqueros que los guardaban empezaron a subirlos por una rampa de madera. Era asombrosa la habilidad de aquellos hombres para hacer entrar en los camiones a animales difíciles de guiar y de dominar. Poco a poco, los fueron metiendo, y cuando parecía que los camiones estaban ya completamente llenos y aún quedaban seis cerdos en tierra, los porqueros requirieron la ayuda de Andrés y Pepillo. Entre los cuatro cogieron en vilo a los cerdos y los encajaron desde lo alto de los camiones, a fuerza de gritos y empujones, entre los gruñidos de aquella masa apretada de animales medio asfixiados. Cuando no quedó ni un cerdo en tierra, extendieron sobre cada camión una fortísima red de gruesas mallas, que sujetaron por las cuatro puntas.

Apenas salieron los camiones, Rezola, que había presenciado la operación, exclamó:

--¡Qué barbaridad! ¡Si no pueden respirar! Van a llegar todos aplastados.

--No pase pena, don Gabriel--le dijo doña Paquita--. Esto se hace continuamente, y es raro que se malogre un cochino."

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THE HUNTING LODGE (3)

--Domitilo! What happened?--asked doña Paquita--. I've been told that, last night, three goats disappeared. What a way to take care of them!

The man didn't budge.

--Look, m'am--he said--: they were eaten by wolves... what do you expect! They're also God's animals and, from time to time, they need to be fed.

Doña Paquita didn't dare confront the goat-keeper, especially when her guests instead of showing disgust, let out a loud laugh. In order to cover up her annoyance, she changed the subject.

--We'll have to go back to the house, by this time the swine dealers should be sober.

When they arrived, they found the four men very formal and serious sitting on the steps of the entrance. Once they were convinced that they couldn't trick doña Paquita, they paid what was agreed.

Andrés and Pepillo were still holding guard next to the trucks. Doña Paquita ordered the boarding of the hogs. Two swine-keepers pushed them up a wooden ramp. It was amazing to see the skill of these men making those, difficult to guide and control, animals enter the trucks. Slowly, they managed to get them in, and when it seemed that the lorries were full, there were still six pigs on the ground. They required Andres and Pepillo's help. Between the four of them, they picked the pigs up and managed to squeeze them in over the top, among great shouts and pushing, plus the grunting from the tight mass of nearly asphyxiated hogs. When all the pigs were in the trucks, they covered the top with a very strong, heavy net fastened on the four sides.

As soon as the trucks left, Rezola, who had been watching the scene, exclaimed:

--How awful! They can't even breathe! They're going to arrive all crushed.

Don't worry, don Gabriel--doña Paquita told him--. We do this all the time and it's rare that a pig gets hurt.