martes, 4 de mayo de 2010

EL HIJO DE "CARA QUEMÁ" SE VA A BILBAO



"En la mina, se seguían limitando a lavar terreros, pero se esperaba que pronto podrían empezar los trabajos intensivos. Rezola pensó en llevarse a Bilbao a algún obrero joven para iniciarlo en el manejo de cierta maquinaria que estaba a punto de llegar.

Guzmán Gómez, a quien llamaban "Cara Quemá", porque tenía una mancha negra en la mejilla, era un experto minero de La Carolina y tenía un hijo muy espabilado, que se llamaba Bartolo. Rezola pensó que se podría sacar partido del muchacho, y le propuso el viaje a Bilbao. Bartolo lo aceptó lleno de ilusión.

El hijo de "Cara Quemá" empezó al dia siguiente a despedirse de los del pueblo. Tuvo que saludar a Gil "El Tullido", el tendero, y a su mujer, al cura don Antero, que, aunque bebía Montilla en el bar de "El Perdigón" y llevaba siempre la escopeta debajo de la sotana, era una buena persona y un sacerdote intachable. Aunque con disgusto de su madre, fue tambien a despedirse de Socorro "La Descarriá", una buena mujer que, en sus años mozos, había sido algo ligera de cascos, pero que ahora, mayor y ya retirada de sus antiguas lides, empleaba el dinero que había ganado en ayudar a todo el que se encontraba en un aprieto. Con menos ganas, tuvo que ir a despedirse de la mujer del alcalde, sin hijos y desocupada, que se pasaba el dia columpiándose en una mecedora y atisbando, desde detrás de los visillos de su ventana, todos los movimientos de la gente del pueblo. Tampoco había que olvidar a don Joaquín, el médico, ni al veterinario, ni a Mari Juana, la de la posada, ni al herrero...

Bartolo se pasó todo el día de despedidas, y cuando al atardecer llegó el taxi de Montoro para llevarlos a él y al ingeniero a la estación, ya estaba medio pueblo en la plaza. ¡Diríase que Bartolo se iba a América para no volver jamás!

Entre los que estaban en la plaza, más de uno había venido para ver si conseguía colarse en el taxi para poder llegar a Montoro. Cuando el coche se puso en marcha, tres viajeros, tozudos y despreocupados, iban dentro con Bartolo y el ingeniero, dos más, en la parte delantera, con el chófer. Y todavía hubo un gitano joven que consiguió agarrarse como una lapa al maletero trasero."

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"BURNT FACE'S" SON GOES TO BILBAO

In the mine they were still washing the ground although soon the intensive work would begin. Rezola thought of taking a young worker to Bilbao in order to show him how to work the new machinery which was about to be delivered.

Guzmán Gómez, known as "Burnt Face" because he had a black stain on his cheek, was an expert miner of La Carolina and had a very sharp son named Bartolo. Rezola thought that he could learn the ropes and proposed him the trip to Bilbao. Bartolo, excitedly, accepted.

"Burnt Face's" son started the following day to say goodbye to all the villagers. He went to Gil "The Crippled", to the shopkeeper and his wife, to don Antero, the priest, who, even though he drank sherry in "El Perdigon's" bar, and always carried a shotgun underneath his cassock, was a good man and an irreproachable priest. Much against his mother's wishes, he also went to see Socorro "The Strayed", a good woman who, in her younger years, had led a loose life but now she was older and retired, and used the money she had earned to help all those in need. Less enthusiastically he went to say goodbye to the Mayor's wife, a childless, idle woman who spent most of her time swaying on a rocking chair spying, every move of the townsfolk, through the curtains. He couldn't forget either don Joaquín, the doctor, nor the veterinary, nor Mari Juana, the innkeeper, nor the blacksmith...

Bartolo spent all day saying goodbye and when, in the early evening, the taxi that would take him and the engineer to the train station arrived, half the village was in the square. You would think he was going to America, never to come back!

Among those who were in the square, more than one had come to see if they could sneak in the taxi in order to reach Montoro. When the car started, three travellers, stubborn and careless, were inside with Bartolo and the engineer; two more in front with the driver and even a young gypsy managed to cling himself like a leech to the back trunk.

22 comentarios:

Asun dijo...

Me ha venido a la mente lo de los motes en los pueblos. Mi madre cuenta que a uno que fue a vivir al pueblo donde ella vivía, en la ribera de Navarra, le advirtieron que tuviera cuidado porque allí enseguida le ponían mote a la gente, a lo que el respondió: "Pues de mí poca leche van a sacar". Se quedó con "El Pocaleche".

A "La Descarriá" me imagino que en sus tiempos mozos la habrían puesto de vuelta y media, pero luego seguro que los que se encontraban en apuros aceptaban su dinero gustosamente y sin rechistar. ¡Qué sociedad más hipócrita! En fin...

Besos

TORO SALVAJE dijo...

Parece una película de Berlanga.
El taxista podría ser Pepe Isbert.
Y al final de la peli Bartolo se convierte en aizkolari.

Besos.

Cornelivs dijo...

De nuevo con vosotros, amigos y amigas. Un abrazo.

moderato_Dos_josef dijo...

Que tiempos aquellos. digo lo mismo que Toro parece una película de Berlanga, pero no lo es. Es muy bueno. LO malo lo de los capítulos. Se me hace difícil seguirlos con puntualidad.
Saludos!

Merche Pallarés dijo...

ASUN, eso de los motes creo que sigue muy generalizado en nuestra época, a una compañera guía la llaman "la monja" porque es muy religiosa y creo que a mi me llaman la "Concha Velasco" porque hubo unos años, cuando regresé a Ibiza y retomé mi trabajo de guía, que me parecía a ella, bueno, tenía un aire más bien. Ahora ya no porque ella se ha retocado y yo sigo con mis arrugas y mi pelo blanco. Ahora más bien me parezco a una de las "Chicas de oro"...
Seguro que a la "Descarriá" en su momento la pusieron verde pero despues bien que estaban agradecidos. Sí, MUY hipócritas, querida Asun. Besotes, M.

TORO, sí que parece una peli de Berlanga, sí, ja,ja... y eso de aizkolari ¡too much! Besotes, M.

CORNELIVS, bienvenido de vuelta. Besotes, M.

MODERATO, querido, mi tía NO escribía capítulos, simplemente mezclaba temas. Su libro es más bien como posts de un blog. Seguro que hoy en dia hubiera sido bloguera... Como sabes, yo simplemente voy copiando el libro. Besotes, M.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

No lo he comentado hasta ahora, pero cómo me atraen los apodos de esta gente. Suena a tiempos pasados: casi no quedan.
Besos.

Thiago dijo...

jaja que listos todos... con tal de viajar de gorra, así que eso de los taxis compartidos de por ahi adelante ya lo habíamos inventado por aquí, jaajj


Bezos.

Merche Pallarés dijo...

PEDRO, sí, todos esos motes... Tienen mucha enjundia. Creo que en los pueblos pequeños donde todos se conocen deben de seguir existiendo. ¿No crees? Besotes, M.

THIAGO, eso de colarse en los taxis es, ciertamente, muy gracioso. Ahora todo es más tiquismiquis, que no pueden ir más de cuatro, sillita especial para los peques... en fin, recuerdo cuando nos embutíamos seis en un 600... ¡Tiempos aquellos! Besotes, M.

Stanley Kowalski dijo...

Unos por mucho despedirse, y otros con más prisa, a todos los unía un común denominador: Irse.

Besotes Merche!!

Silvia_D dijo...

Es "mal nom", así se conoce más a la gente por estos lugares, que por su verdadero nombre, eh? jajaja
Besos!!

Merche Pallarés dijo...

STANLEY, sí, así parece. Todos querían largarse... Besotes, M.

SILVIA D. No conocía ese término de "mal nom". Aquí, se conocen los motes por las casas más bien, ejemplo: Tony Musson porque es de C'an Musson, etc. Besotes, vampi, M.

GRACIAS MIS QUERIDOS

MeTis dijo...

y todo por irse del pueblo?

habia poco movimiento no?

ando con prisas, pero me acuerdo de ti, merche!

un abrAZO

pancho dijo...

Bartolo wasn’t a nickname, but it looked like that.

The priest carried a gun, drank sweet wine at the bar and still was a good man, with an unimpeachable behaviour. People used to say these things when they talked about authorities, just in case.
Hugs

miguel dijo...

Ya leì Tù comentario.

Y aquì te respondo

Merche Pallarés dijo...

METIS, siempre es un alegrón recibir tus comentarios, querida. Tengo que decirte que hoy fui al Pou des Lleó con una amiga que tiene coche y comí ¡por fin! el famoso bullit. Pero NO era como el de hace treinta años... Demasiado colorante en el caldo y en los pescados... En fin, se ve que ya no hay un lugar en la isla donde lo cocinen como antes. Me lo tendré que hacer yo en casa... Besotes, M.

PANCHO, unimpeachable behaviour, indeed. And, yes, people had to take care of what they said. Do you think "Bartolo" sounded like a nickname? I don't think so... Besotes, M.

MIGUEL, he ido a tu link pero no lo he entendido ¿qué tiene que ver tanto fútbol, querido? Besotes, M.

northshorewoman dijo...

your aunt has an interesting name for all the people she writes about. I guess the people liked to use nicknames.

Merche Pallarés dijo...

NORTHSHORE, nicknames are very popular in small towns, especially in the south. Hugs, M.

amelche dijo...

Madre mía, casi que más valdría haber hecho un acto público de despedida, en vez de ir casa por casa. Creo que yo de Bartolo, llegados a ese punto, ¡sí me habría ido a América para no volver más! Estaría harta de despedirme de tanta gente.

Merche Pallarés dijo...

AMELCHE, pues parece que a el le gustaban las despedidas... Besotes, M.

Antònia Pons Valldosera dijo...

En los pueblos aún quedan apodos, de hecho casi nadie se llama por el apellido: es la Enriqueta de casa tal, o el Juan de cual.
Una vez me puse a indagar el porqué a mi padre le llamaban el Crispinet porque era el menor de los hermanos, la casa era Cal Crispí. Bueno pues un tatarabuelo de mi abuelo se llamaba así: Crispín y como no es un nombre corriente pues cal Crispí.
En cuanto a las despedidas todavía las recuerdo cuando los chicos iban a la mili y cuando alguien se casaba y volvía de la luna de miel, iba a visitar a los parientes más próximos, Tíos, primos etc. Se llamaba ir a emparentar.
Ya ves.
Un beso

Merche Pallarés dijo...

ANTÒNIA, gracias por tu comentario. Lo he visto de ¡casualidad! ya que gmail no me avisa siempre de los mismos y cuando repaso algunos veo que tengo otros que no he contestado.
"Crispinet" es un apodo simpático. Creo que tanto en Cataluña como en Baleares son aún muy usados referente a las casas como le digo a SILVIA D. Besotes, M.

BIPOLAR dijo...

Esto es como "Crónicas de un Pueblo"

¿Qué el cura era intachable con la escopeta bajo la sotana?