domingo, 7 de noviembre de 2010

UN RELATO DE LA VIDA DE JUAN MONTEJO, "EL HERRERILLO" (3)



"Don Pedro sabía que el oficio de forjador era algo así como el de herrero, un herrero más hábil y delicado que los corrientes, que sabía hacer rejas y cosas por el estilo.  La reja de la tumba de sus padres era de forja, según le habían dicho, y también la cancela de su casa, que tenía unos barrotes retorcidos rematados por unos pájaros.  Esa cancela había sido forjada por "El Quemao", de quien decían que era un verdadero artista, pero el pobrecillo "Quemao", lleno de quemaduras y costurones, estaba ahora en el asilo de Andújar.

"--Es como si me dijeses que quieres ser albañil--dijo don Pedro
"--¡Pero papá! trabajando el hierro puedo llegar a ser un artista de categoría.
"--¡Peor todavía!--atajó don Pedro--.  Los artistas son un atajo de vagos y de golfos.

"Juan Antonio insistió.  Explicó las cosas maravillosas que se podían hacer.  Ya había pensado donde poner la fragua:  en el fondo del patio, en la caseta donde antiguamente estuvo el horno de pan.  Allí se podría instalar un taller estupendo...

"--¡Basta de tonterías!--cortó bruscamente don Pedro--Estás matriculado en la facultad de Derecho.  Mañana te vas a Madrid... y hemos terminado.

"Juan Antonio tiró la servilleta sobre la mesa y se fue a su cuarto.  No, no y no.  Él no obedecería a su padre.  No estudiaría la carrera que querían obligarle a empezar.  Se lo comunicaría a su padre en cuanto despertase a la mañana siguiente.

"Se acostó y apagó la luz.  Quiso dormirse, pero fue imposible.  Miró una y otra vez el reloj fosforescente de la mesilla.  Las horas transcurrían con lentitud desesperante.  Dio mil vueltas en la cama.  Encendió la luz repetidas veces, con intención de leer, pero sus ojos recorrían las líneas del libro sin retener nada.  Pensaba en la reacción de su padre cuando le dijese que se negaba rotundamente a ir a Madrid.  ¡Cuánto tardaba en despuntar el día!  Abrió las maderas de las ventanas para poder ver los primeros albores de la mañana.

"Por fin, los cuadriláteros negros de los cristales empezaron a cubrirse de un tinte lechoso que fue aclarándose poco a poco, a medida que transcurría el tiempo.  La aurora.

"Juan Antonio saltó de la cama y empezó a vestirse, pero se dió cuenta de que tendría que esperar una hora por lo menos hasta que su padre se levantase.  Se sentó en una silla, con los codos sobre la mesa.  Oyó a Quisca, la vieja cocinera, que bajaba pesadamente las escaleras del piso alto.  La sintió pasar por delante de la puerta de su cuarto y abrir el portón que daba al patio.  Luego, atravesaba de nuevo el pasillo y corría los cerrojos de la puerta de entrada.  Se oía despues, hacia la cocina, el ruido que hacía al limpiar el fogón con un hierro, antes de encender la lumbre."  (Continuará)

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A TALE IN THE LIFE OF JUAN MONTEJO, THE "LITTLE BLACKSMITH" (3)

Don Pedro knew that being a metal forger was somewhat like being a blacksmith, although more skillful and delicate, knowing how to make grilles and the like.  The grille on the tomb of his parents was forged, as he was told, and also his house's wrought-iron gate, which had twisted bars finished off with little birds.  That gate had been forged by the "Burnt One", considered a true artist by everyone, but, poor man, full of burns and scars, he now lived in Andújar's asylum.

--It's as if you say you want to be a bricklayer-- Don Pedro said.
--But, Dad!  I can become a great artist forging iron.
-- That's even worse!--don Pedro cut him short--.  Artists are a bunch of sloths and degenerates.

Juan Antonio insisted.  He explained all the wonderful things that could be made.  He even knew where the forge could be set up:  at the end of the patio, where the old bread oven used to be.  It was a fantastic place for a workshop...

--Enough!--don Pedro brusquely cut off the conversation--You're enrolled in the Law Faculty.  Tomorrow you'll go to Madrid... and that's the end of it.

Juan Antonio threw the napkin on the table and went to his room.  No, no, and no.  He wouldn't obey his father.  He wouldn't study the career they were obliging him to study.  He would tell him as soon as he woke up in the morning.

He went to bed and turned off the light.  He wanted to sleep, but it was impossible.  He looked once, twice, and once again at the phosphorescent clock on his bedside table.  The hours went by with desperate sluggishness.  He tossed and turned a thousand times.  He turned on the light several times, wanting to read, but his eyes browsed the book without retaining anything.  He thought of his father's reaction when he told him that he was, definitely, not going to Madrid. The day was taking a long time in arriving!  He opened the wooden shutters in order to see the first daylight.

Finally, the black glass window squares turned a milky white clearing up as time passed.  Dawn.

Juan Antonio jumped out of bed and started dressing but he realized that he would still have to wait one more hour, at least, until his father woke up.  He sat on a chair, with his elbows on the table.  He heard Quisca, the old cook,  plodding down the stairs, pass by his room and open the large door leading to the patio.  Later, she crossed the hallway once again and opened the locks of the main entrance. Afterwards, she went to the kitchen and with a large iron rod cleaned the oven before starting the fire.  (It will continue)

viernes, 5 de noviembre de 2010

DON QUIJOTE



CABALGARÁN PARA SIEMPRE EN NUESTRA MEMORIA


Capítulo LXXIV - 2ª parte de nuestra lectura colectiva en el blog "La Acequia" de Pedro Ojeda Escudero (sin traducción al inglés).
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Chapter 74 -2nd part of our joint reading in Pedro Ojeda Escudero's blog "La Acequia" (without an English translation).
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¡HE SOBREVIVIDO A LA LECTURA DEL QUIJOTE!   Ya me puedo morir tranquila...

Hemos llegado al final, amigos.  En este capítulo vemos el rápido deterioro de nuestro Quijo "...llegó su fin y acabamiento cuando él menos lo pensaba...se le arraigó una calentura que le tuvo seis días en cama, en los cuales fue visitado muchas veces del cura, del bachiller y del barbero, sus amigos, sin quitársele de la cabecera Sancho Panza, su buen escudero."

Sus amigos creían que su decaimiento era debido a su vencimiento y de no ver a Dulci desencantada.  "...por todas las vías posibles procuraban alegrarle, diciéndole el bachiller que se animase y levantase para comenzar su pastoral ejercicio..."que ya tenía una égloga compuesta y ...ya tenía comprados de su propio dinero dos famosos perros para guardar el ganado...".  Nada, ni por éstas "...dejaba don Quijote sus tristezas."

Llamaron al médico.  Éste le tomó el pulso y  "...no le contentó mucho y dijo que, por sí o por no, atendiese a la salud de su alma, porque la del cuerpo corría peligro."  Ésto lo oyó Quijo "...con ánimo sosegado..." pero no ocurrió lo mismo con la ama, la sobrina y Sancho "...los cuales comenzaron a llorar tiernamente, como si ya le tuvieran muerto delante."

Quijo les pide que le dejen solo porque quiere dormir.  Duerme seis horas seguidas y al despertar da gracias a Dios "...que tanto bien me ha hecho...sus misericordias no tienen límite...".  La sobrina quiere saber "Qué misericordias son esas... ".  Quijo le dice que "...tengo juicio ya libre y claro, sin las sombras caliginosas de la ignorancia que sobre él me pusieron mi amarga y continua leyenda de los detestables libros de caballerías.  Ya conozco sus disparates y sus embelecos...".  Se arrepiente de que éstos no le hayan dejado leer "...otros que sean luz del alma."  Presiente su muerte y le pide a su sobrina que llame a sus amigos "...que quiero confesarme y hacer mi testamento".

Entran el cura, el bachiller y el barbero "--Dadme albricias, buenos señores, de que ya yo no soy don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano, a quien mis costumbres me dieron renombre de "bueno".  Ya soy enemigo de Amadís de Gaula y de toda la infinita caterva de su linaje; ya me son odiosas todas las historias profanas de la andante caballería...".  Al oir ésto pensaron que "...alguna nueva locura le había tomado."   Sansón le dice "--¿Ahora...que tenemos nueva que está desencantada la señora Dulcinea, sale vuestra merced con eso? ¿Y ahora que estamos tan a pique de ser pastores, para pasar cantando la vida, como unos príncipes, quiere vuesa merced hacerse ermitaño?  Calle, por su vida, vuelva en sí y déjese de cuentos."

Quijo contesta "--Los de hasta aquí que han sido verdaderos en mi daño, los ha de volver mi muerte en mi provecho".  Siente que se va muriendo y les pide que se dejen de burlas y le lleven un confesor y un escribano para dejar su testamento.  Se miran unos a otros incrédulos "...y aunque en duda, le quisieron creer; y una de las señales por donde conjeturaron se moría fue el haber vuelto con tanta facilidad de loco a cuerdo."

Sansón vuelve con el escribano y Sancho "...el cual Sancho, que ya sabía por nuevas del bachiller en qué estado estaba su señor...comenzó a hacer pucheros y a derramar lágrimas."  Sale el cura, despues de haberle confesado, y les dice que "...verdaderamente se muere y verdaderamente está cuerdo Alonso Quijano el Bueno; bien podemos entrar para que haga su testamento."

"Estas nuevas dieron un terrible empujón a los ojos preñados de ama, sobrina y de Sancho Panza, su buen escudero de tal manera, que los hizo reventar las lágrimas de los ojos y mil profundos suspiros del pecho....".  Le querían mucho porque "...en tanto que don Quijote fue Alonso Quijano el Bueno a secas, y en tanto que fue don Quijote de la Mancha, fue siempre de apacible condición y de agradable trato...".

Entra el escribano y Quijo redacta su testamento.  Primero le deja a Sancho  "...a quien en mi locura hice mi escudero..." que se quede con el dinero que ya tiene "...que porque ha habido entre él y mí ciertas cuentas, y dares y tomares, quiero que no se le haga cargo de ellos ni se le pida cuenta alguna..." y si le sobra que se quede con el restante "...que será bien poco, y buen provecho le haga..."  Si estando loco le pudo dar una ínsula, ahora que está cuerdo le daría un reino "...porque la sencillez de su condición y fidelidad de su trato lo merece."  Le pide perdón a Sancho "...porque te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error en que yo he caído de que hubo y hay caballeros andantes en el mundo."

Aquí Sancho (y yo...) se deshace en lágrimas.  Le pide que no se muera "...porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie le mate ni otras manos le acaben que las de la melancolía."  Le dice que se levante de la cama y "...vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado:  quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea desencantada... Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto más que vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros y el que es vencido hoy ser vencedor mañana." (Perdonad, pero a ver si las lágrimas me permiten seguir...)

Quijo dice "...vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño.  Yo fui loco y ya soy cuerdo... prosiga adelante el señor escribano.  Sigue con el testamento, "...mando toda mi hacienda, a puerta cerrada, a Antonia Quijana, mi sobrina... pagar el salario que debo del tiempo que mi ama me ha servido, y más veinte ducados para un vestido".  Deja como albaceas al cura y a Sansón.  Advierte a su sobrina que si se casa lo haga con un hombre "...de quien primero se haya hecho información que no sabe qué cosas sean libros de caballerías...".  En el caso de que lo sepa y aún insista en casarse "...pierda todo lo que he mandado, lo cual puedan mis albaceas distribuir en obras pías de su voluntad".

Hay otra arremetida contra el Avellaneda.  Pide a sus albaceas "...que si la buena suerte les trujere a conocer al autor que dicen que compuso una historia que anda por ahí...de mi parte le pidan cuan encarecidamente ser pueda, perdone la ocasión que sin yo pensarlo le dí de haber escrito tantos y tan grandes disparates como en ella se escribe, porque parto de esta vida con escrúpulo de haberle dado motivo para escribirlos."  "Cerró con esto el testamento...".  Se desmayó y "...se tendió de largo a largo en la cama".  Se alborotaron todos pensando que ya se había ido, pero no, aún duró varios días más.  "...la casa alborotada, pero, con todo, comía la sobrina, brindaba el ama y se regocijaba Sancho Panza, que esto del heredar algo borra o templa en el heredero la memoria de la pena que es razón que deje el muerto."   (Que incisivo era Cervantes...)

"En fin, llegó el último de don Quijote...".  El escribano se sorprende que en ningun libro de caballerías, un caballero andante "...hubiese muerto en su lecho tan sosegadamente y tan cristiano como don Quijote; el cual, entre compasiones y lágrimas de los que allí se hallaron, dio su espíritu, quiero decir que se murió".  (¿Toque de humor...?).  El cura pide al escribano que diese testimonio de su muerte natural  "...y que el tal testimonio pedía para quitar la ocasión de que algún otro autor que Cide Hamete Benengelí le resucitase falsamente y hiciese inacabables historias de sus hazañas."

Cide Hamete Benengelí no quiso especificar el lugar de su aldea "...por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero."

Sansón Carrasco le hace un nuevo epitafio (se dice "nuevo" para diferenciarse de los que aparecen al final de la primera parte) y Cide Hamete Benengelí cuelga su pluma en una "espetera ...adonde vivirás luengos siglos, si presuntuosos y malandrines historiadores no te descuelgan para profanarte... Para mí sola nació don Quijote, y yo para él:  el supo obrar y yo escribir, solos los dos somos para en uno, a despecho y pesar del escritor fingido y tordesillesco que se atrevió o se ha de atrever a escribir con pluma de avestruz grosera y mal deliñada las hazañas de mi valeroso caballero...que deje reposar en la sepultura los cansados y ya podridos huesos de don Quijote, y no le quiera llevar, contra todos los fueros de la muerte, a Castilla la Vieja...".  (Otra puya al Avellaneda no podía faltar... y ¡excelso, sublime! este monólogo de la pluma)

Termina diciendo que ha sido su deseo "...poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías, que por las de mi verdadero don Quijote van ya tropezando y han de caer del todo sin duda alguna".  Vale.

THE END

GRACIAS A NUESTRO QUERIDO PROFESOR, PEDRO OJEDA ESCUDERO, POR HABER TENIDO ESTA MARAVILLOSA INICIATIVA Y A TODOS LOS COMPAÑEROS QUE HAN SEGUIDO ESTA AVENTURA.   ESPECIALMENTE QUIERO DESTACAR A TRES POR SU ORIGINALIDAD:  KETY por su maravilloso Quijote en verso; ABEJITA, por introducir a sus fantásticos personajes secundarios y ELE BERGÓN por haberle dado vida a Sanchico, el gran olvidado.




miércoles, 3 de noviembre de 2010

UN RELATO DE LA VIDA DE JUAN MONTEJO, "EL HERRERILLO" (2)



"Este último verano--último también del bachillerato--fue tan caluroso, que Marta y Juan Antonio no se veían más que durante las comidas.  Doña Mariana y su hija pasaban el resto del día en sus dormitorios respectivos, con las persianas echadas, en semioscuridad.

"Juan Antonio veía más a su padre, porque el abogado quería que estuviese en el despacho a las horas de trabajo atendiendo a la clientela, pues daba por descontado que, cuando el muchacho terminase su carrera de leyes, esa clientela sería también la suya.  La mayor parte la constituían labradores y pequeños ganaderos, que venían a exponer a don Pedro sus quejas:  que si las becerras del vecino se habían metido en su sembrado; que si sus borregos habían sido lastimados por el mastín de fulano...

"Pero también acudían grandes terratenientes, poderosos ganaderos y propietarios de terrenos de minas o explotadores de éstas, debido a que, con cierta frecuencia, no quedaban muy claros los derechos que la ley otorgaba a unos y otros.

"Para Juan Antonio, era un suplicio pasar aquellas horas de aburrimiento al lado de su padre, quien le obligaba a sentarse en un rincón del despacho.  Le molestaba especialmente tener que escuchar las minuciosas e interminables explicaciones de los campesinos, que ponían de manifiesto su mezquindad y su avaricia, así como la sordidez de sus vidas.  Sin embargo, don Pedro Montejo había conseguido tener una buena clientela que pagaba muy bien y consideraba a su hijo como su normal continuador.  Por eso había decidido mandar a éste a Madrid para que estudiara Derecho.

"Pero un día, después de pasar una mañana aburridísima en el despacho con su padre, Juan Antonio le dijo a éste:
"--¡Valientes latazos aguantas, papá!"

"Don Pedro torció la cabeza y, lanzando una mirada oblicua a través de las gafas, se las quitó, sacó un pañuelo del bolsillo, limpió los cristales de las gafas y se las volvió a poner.  A continuación, guardó el pañuelo en el bolsillo... y no dijo nada.  Tampoco dijo nada Juan Antonio, desconcertado ante la actitud de su padre.

"Concluidas las vacaciones del verano, Marta tendría que ir de nuevo al colegio.  ¡Gracias a Dios, aquél iba a ser el último año!  A Juan Antonio le estaban ya preparando las maletas y el baúl para ir a Madrid.  La víspera de emprender el viaje, se pasó toda la tarde en la forja de Esteban Bejarano.  Llegó de noche a casa sudoroso y con la ropa negra.  No le preguntaron nada, pero él no quiso ocultar de dónde venía.
"--¡Qué hermosura!--exclamó--.  ¡Qué feliz es Bejarano en su taller!  ¡Cuánto más divertido es que tu despacho, papá!

"No se hizo ningún comentario, y la cena transcurrió en silencio.  Don Pedro observaba a su hijo con el rabillo del ojo.  De pronto, el chico se decidió a hablar:
"--Papá, antes de irme a Madrid, quiero decir una cosa:  yo no quiero ser abogado; no me gusta esa carrera, me aburre.  Yo quiero ser forjador.  Iré a Madrid y estudiaré otras cosas.   Por de pronto, quiero aprender a dibujar."   (Continuará)

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A TALE IN THE LIFE OF JUAN MONTEJO, THE "LITTLE BLACKSMITH" (2)

That last summer--also last of his high school years-- was so torrid that Marta and Juan Antonio only saw eachother at lunch time.  Doña Mariana and her daughter spent most of the day in their respective bedrooms,  in semi-obscurity, with the shades drawn.

Juan Antonio saw his father more because he wanted him to be in his Law office while he attended his clients;  he took it for granted that when his son finished Law, those clients would be his.  Farmers and small stock breeders were the majority, who came to expose their problems to don Pedro:  that a neighbour's calf had traspassed his sown field;  that his sheep had been wounded by another's mastiff...

However, he also had important landowners, powerful cattle breeders and owners of mine lands and/or in charge of exploiting them, mainly to find out about their individual rights as the law, frequently, wasn't very clear.

For Juan Antonio it was hell to spend those tedious hours with his father who obliged him to sit in a corner of the office.   The worst was having to listen to the peasants' very detailed and never-ending explanations; perceive their meanness and avarice as well as their sordid lives.  Nevertheless, don Pedro Montejo had a good clientele who paid him very well.   As he considered his son his natural heir, he decided to send him to Madrid to study Law.

One day, after spending a very dull morning in his father's office, Juan Antonio told him:
"--What a load of bores you have to put up with, Dad!"

Don Pedro turned his head, looked sideways at him through his glasses, took them off, took out a handkerchief from his pocket, cleaned them and put them back on.  He stuffed his handkerchief  back inside the pocket, and... didn't say a word.   Neither did Juan Antonio, taken aback by his father's attitude.

Once the summer holidays were over, Marta had to return to school.  Thank God that was going to be her last year!  In the meantime, they were packing Juan Antonio's suitcases and chest for his trip to Madrid.  The day before the trip, he spent the whole afternoon in Esteban Bejarano's forge.  He arrived home in the evening, sweating, with blackened clothes.  They didn't ask him anything but he wanted to tell them where he had been..

"--How beautiful!--he exclaimed--.  How happy is Bejarano in his workshop!  Much more fun than your office, Dad!

No one said a word; dinner continued in silence.  Don Pedro observed his son from the corner of his eye.  All of a sudden, Juan Antonio decided to talk:

"--Dad, before going to Madrid, I want to say one thing:  I don't want to be a lawyer;  I don't like that career, it bores me.  I want to be a metal forger.  I'll go to Madrid and I'll study other subjects.  Firstly, I want to learn how to draw.   (It will continue)

lunes, 1 de noviembre de 2010

UN RELATO DE LA VIDA DE JUAN MONTEJO, "EL HERRERILLO" (1)


"Aunque segoviano de nacimiento, así como su padre, Juan Antonio Montejo estaba muy compenetrado con los habitantes de Bujarón.  Desde los cuatro años vivía en aquel pueblo.

"Pocos recuerdos le quedaban de los años de Segovia.  Tal vez una abuela, sentada en un sillón, cosiendo junto a una alta ventana, fuese la imagen vaga que aún conservase su memoria, pero quedaba tan borrosa que, si no fuese porque su padre le aseguraba que aquella abuela había existido, habría creído que era el personaje de algún cuento que le contaron de niño.

"Después de enviudar, antes de venir a Bujarón, don Pedro Montejo llevaba luto.  Su hijo lo había conocido siempre vestido de negro, y esto le parecía muy natural.

"Pero un día, ya mayorcito, le extrañó ver a su padre con una chaqueta gris; más tarde fue la corbata la que cambió de color, y un buen día, don Pedro comunicó a su hijo que pensaba volverse a casar.

"La noticia no causó gran extrañeza ni sobresalto al chico, pues eso del matrimonio se presentaba de una manera muy abstracta en su cerebro.  Tampoco pensó con tristeza en su madre, de quien tenía una idea tan borrosa y tan poco conocimiento de lo que significaba el amor, que en ningún momento pensó que su padre la traicionara.

"Aceptó a la madrastra como hubiera aceptado a una nueva criada.  Resultó ser una señora suave y vulgar, muy hacendosa y excelente ama de casa.

"Lo que más asombró a Juan Antonio fue que se trajo consigo a una muchacha morenucha y flaca, de una edad aproximada a la suya.  La madrastra era viuda, y había tenido esa hija de su primer matrimonio.  Poco caso hizo Juan Antonio de la chica; incluso le molestó su presencia.  ¡Para qué habrían traído aquella sabandija a su casa!  Más tarde, la llevaron a un colegio de Córdoba, interna, mientras Juan Antonio pasaba el invierno en Sevilla, en casa de unos tíos.  Allí estudiaba el bachillerato en el instituto.  Ninguno de los dos volvía a Bujarón hasta las vacaciones."  (Continuará)

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A TALE IN THE LIFE OF JUAN MONTEJO, THE "LITTLE BLACKSMITH" (1)

Even though he came from Segovia, as well as his father, Juan Antonio Montejo felt closer to the people of Bujarón where he had lived since he was four-years-old.

He didn't have many memories of his years in Segovia.  Maybe a grandmother, sitting on a sofa, sewing close to a high window, was the diffusive image that came to his mind but it was so blurry that if it wasn't for his father telling him that she had existed, he would have thought she was a character of one of the fairy tales they read him as a child.

When his father, don Pedro Montejo became a widower, and before moving to Bujarón, he always dressed in black.  His son had always seen him dressed in black and thought nothing of it, for him, it was perfectly normal. 

Until one day, already a budding young man, he was surprised to see his father in a grey jacket;  later it was the ties that changed colours...  Finally, his father announced that he was re-marrying.

The news didn't bother or upset him greatly because for him the idea of "matrimony" was an abstract notion.  He didn't feel sorry either for his deceased mother, whose memory was also blurry and diffused and since he didn't know what "love" was, he didn't think his father was betraying her.

He accepted his step-mother as if she was another maid.  She turned out to be a quiet, ordinary woman, very diligent and an excellent housewife. 

What amazed him the most is that she brought with her a girl, about his age, dark-haired and skinny.   The step-mother was a widow and the girl happened to be her daughter.  Juan Antonio ignored her, and her presence even bothered him.  Why had she brought that creep into his house!  They ended up putting her in a boarding school in Córdoba while Juan Antonio spent the winter in Seville with an aunt and uncle where he attended high school.  Only on holidays did both of them go back to Bujarón.  (It will continue)
 



domingo, 31 de octubre de 2010

LOS PAPELES PERDIDOS



(NOTA MIA:  Supongo que os acordareis la fijación que tenía mi tía con el bandolero "El Herrerillo".  Daniel le dijo que iba a buscar unos papeles que un misterioso señor había dejado en la fonda.  Este "capítulo" va sobre los mismos).
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"Mientras su mujer acababa de preparle el equipaje.  Daniel bajó por las escaleras.  Al ver a María, exclamó:
--¡Qué casualidad, doña María!  Ahora mismo iba a su casa.  He encontrado parte de los papeles de que le hablé.  Aquí los tengo.

Puso el paquete que traía en la mano sobre una mesa.  Quitó el periódico que lo envolvía, y aparecieron unas cuartillas escritas con letra menuda y líneas apretadas.  Algunas hojas estaban dobladas por las puntas, y otras, bastante rotas.  María se alegró mucho del hallazgo.

--Creo que hay más papeles--dijo Daniel--, porque el montón que dejó aquel señor era mucho mayor.  Ya te he dicho Justiniana--añadió dirigiéndose a su mujer--, que no quemes nada de lo que hay en el desván.  Ya verá, doña María, ya verá como vamos encontrando lo que falta.

María se fue a casa muy contenta con el hallazgo.  Tanto ella como su marido sentían verdadera curiosidad por conocer la personalidad de "El Herrerillo".  Supo dominar su impaciencia y esperó para examinar el paquete hasta que Miguel regresara de la mina.  Cuando lo abrieron, vieron que, aunque algunas hojas estaban borrosas, había mucho que leer, y decidieron esperar al día siguiente, que era domingo, para descifrar aquellos papeles con toda tranquilidad."

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THE LOST PAPERS

(MY NOTE:  You'll probably remember my aunt's interest in the "Little Blacksmith", one of the famous outlaws.  Daniel told her that a mysterious man had left some papers in the inn and that he was going to look for them.   This "chapter" deals with those papers).
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While his wife continued packing, Daniel came down the stairs.  When he saw María, he exclaimed:
--What a coincidence, doña María!  Right now, I was going to go to your house.  I found part of the papers I told you about.  Here they are.

He placed the package he was carrying, on top of a table.  He took off the newspaper wrapping it and various sheets, written in very small letters and tight lines, appeared.  Some of them had their corners curled up and others were quite torn.  María was very happy with the find.

--I think there are more papers--Daniel said--, because what that man left was a much bigger bunch.  I told you, Justiniana--he added, facing his wife--, not to burn anything that's in the attic.  You'll see, doña María, you'll see how we'll find what's missing.

María went home very happy with her papers.  Both she and her husband were very curious to know more about the "Little Blacksmith's" personality.   She managed to control her impatience and wait until Miguel came back from the mine to open the package.  When they opened it, they found that even though some sheets were blurry, there was a lot to read.  They decided to wait until the following day, a Sunday, to decipher them slowly.

viernes, 29 de octubre de 2010

DON QUIJOTE



Capítulo LXXIII - 2ª parte de nuestra lectura colectiva en el blog "La Acequia" de Pedro Ojeda Escudero (sin traducción al inglés).
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Chapter 73 - 2nd part of our joint reading in Pedro Ojeda Escudero's blog "La Acequia" (without an English translation).
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Este penúltimo capítulo, al principio, va de liebres y grillos.

Al llegar a la aldea se encuentran nuestros héroes con dos chiquillos que están peleando, uno le dice al otro "--No te canses, Periquillo, que no la has de ver en todos los días de tu vida."  Quijo rapidamente presiente que esa sentencia significa que nunca más va a ver a su Dulci.
Sancho refuta su idea.  "...cuando se lo estorbó ver que por aquella campaña venía huyendo una liebre, seguida de muchos galgos y cazadores, la cual, temerosa, se vino a recoger y a agazapar debajo de los pies del rucio..."  Quijo dice "--¡Malum signum! ¡Malum signum!.  Liebre huye, galgos la siguen:  ¡Dulcinea  no aparece!"
"--Extraño es vuesa merced--dijo Sancho--.  Presupongamos que esta liebre es Dulcinea del Toboso y estos galgos que la persiguen son los malandrines encantadores que la transformaron en labradora; ella huye, yo la cojo y la pongo en poder de vuesa merced, que la tiene en sus brazos y la regala:  ¿qué mala señal es ésta, ni qué mal agüero se puede tomar de aquí?"

Mientras, Sancho pregunta a los dos muchachos "...que por qué reñían..."  Uno le dice que cuando le dijo "...no la verás más en toda tu vida..."  se refería a la jaula de grillos que se la había quitado "...la cual no pensaba volvérsela en toda su vida.  Sacó Sancho cuatro cuartos de la faltriquera, y dióselos al muchacho por la jaula, y pusósela en las manos de don Quijote, diciendo:
"--He aquí, señor, rompidos y desbaratados estos agüeros, que no tienen que ver más con nuestros sucesos...".  Ya dice el cura de nuestro pueblo "... que no es de personas cristianas ni discretas mirar estas niñerías, y aun vuesa merced mismo me lo dijo los días pasados, dándome a entender que eran tontos todos aquellos cristianos que miraban en agüeros."

Siguen hacia el pueblo y se topan con el cura y Sansón Carrasco rezando.  El rucio de Sancho iba decorado con "... la túnica de bocací pintada de llamas de fuego... " y con la "...coroza en la cabeza, que fue la más nueva transformacion y adorno con que se vió jamás jumento en el mundo."  El cura y el bachiller les reciben con los brazos abiertos.  Los muchachos, que ven al jumento con la coroza, van a verle y se dicen unos a otros "--Venid, muchachos, y veréis el asno de Sancho Panza más galán que Mingo, y la bestia de don Quijote más flaca hoy que el primer dia."  (Pobre Roci...).

Rodeados del cura, el bachiller y los muchachos se fueron a casa de don Alonso, donde se encontraban la ama y su sobrina.  Ellas ya se habían encargado de informar de su llegada a todo el pueblo, hasta se lo habían dicho a Teresa Panza que apareció "...desgreñada y medio desnuda (ay, el toque erótico cervantino...), trayendo de la mano a Sanchica..."  No le pareció su marido "...tan bien adeliñado como ella se pensaba que habia de estar un gobernador, le dijo:
"--¿Cómo venís así, marido mío, que me parece que venís a pie y despeado, y más traéis semejanza de desgobernado que de gobernador?"  Sancho le dice que se calle, que se vayan a casa "...que allá oirás maravillas."  Que trae "dineros, que es lo que importa, ganados por mi industria y sin daño a nadie."  Entrelazados, Teresa, Sanchica y Sancho se van a casa.

Quijo se queda con el cura, el bachiller, la ama y la sobrina.  Se aparta de ellas y les cuenta al cura y al bachiller que se tiene que quedar un año en la aldea pero que luego piensa dedicarse a la vida pastoril.  Les pide que le acompañen.  Que el comprará "...ovejas y ganado suficiente...".  Lo más importante es que ya tenían nombres.  Repite lo de Quijotiz, Carrascón, Curiambro y Pancino.  "Pasmáronse todos de ver la nueva locura de don Quijote, pero porque no se les fuese otra vez del pueblo a sus caballerías...".  El cura y el bachiller le siguen la corriente.  Sansón le dice que ya que todo el mundo sabe que es un consumado poeta, "...a cada paso compondré versos pastoriles..."  Quijo les urge a que pongan nombres a sus pastoras que el ya tiene la suya "...la sin par Dulcinea del Toboso, gloria de estas riberas, adorno de estos prados, sustento de la hermosura, nata de los donaires y, finalmente, sujeto sobre quien puede asentar bien toda alabanza, por hipérbole que sea."

El cura le dice que así se hará aunque ellos buscarán "pastoras mañeruelas" (apacibles, mansas, Rico dixit).  Carrasco añade que darán el nombre "...de las estampadas e impresas...: Fílidas, Amarilis, Dianas, Fléridas, Galateas y Belisardas...".  Aunque si su dama "...por mejor decir, mi pastora, por ventura se llamare Ana, la celebraré debajo del nombre de "Anarda", y si Francisca, "Francenia"...si Lucía "Lucinda"... y Sancho Panza...podrá celebrar a su mujer Teresa Panza con nombre de "Teresaina"."

El cura y Sansón se despiden no sin antes aconsejarle que cuide su salud y que se regalase "...lo que fuese bueno."
La sobrina y la ama oyeron esta conversación pastoril y se echan las manos a la cabeza.  "--¿Qué es esto, señor tío?  Ahora que pensábamos nosotras que vuestra merced volvía a reducirse en su casa y pasar en ella una vida quieta y honrada, ¿se quiere meter en nuevos laberintos, haciéndose "pastorcillo, tú que vienes, pastorcico, tú que vas"? Pues en verdad que está ya duro el alcacel para zampoñas."  La ama también entra en shock al oirle y le dice "...que éste es ejercicio y oficio de hombres robustos, curtidos y criados para tal ministerio casi desde las fajas y mantillas.  Aun, mal por mal, mejor ser caballero andante que pastor."  Siguen unos consejos como "...estese en su casa, atienda a su hacienda, confiese a menudo, favorezca a los pobres, y sobre mi ánima si mal le fuere."

Quijo las manda callar y les pide que le lleven al lecho "...que me parece que no estoy muy bueno...".  Éstas le acostaron "...donde le dieron de comer y regalaron lo posible."

Seguiremos con el LXXIV, EL ÚLTIMO...sniff...

jueves, 28 de octubre de 2010

LOS VIAJES DE DANIEL



"En la fonda, donde la matanza era más importante, pues se sacrificaban tres cerdos, la habían pospuesto para después de Navidad, porque, antes, Daniel tenía por costumbre ir a pasar dos o tres días a Córdoba.

María salía del teléfono público, cuando vio a Justiniana preparando una maleta en el cuarto de la fonda que daba al portal.

--¡Qué hay, Justiniana!  ¿Va usted de viaje?--le preguntó.
--No. Yo no.  Es para Daniel.  ¡Ya sabe usted!  Como todos los años, se va a pasar unos días en la ciudad.

María observó que estaba metiendo en la maleta unos pantalones raídos, un chaleco zurcido, al que le faltaban dos botones, y dos camisas mudadas.

--¡Pero Justiniana! ¡Qué ropa más vieja le está poniendo!
--¡Lástima no tenerla aún más vieja para ponérsela! ¡Para lo que va a hacer allí!
--Pero, ¿qué clase de trabajo tan sucio es ese?
--Trabajo..., trabajo... ¡Vaya trabajo!  Bien sé yo lo que va a hacer mi Daniel en Córdoba.  Meterse en casas de malas mujeres, gastarse los cuartos con la primera pingona que le haga tilín y emborracharse hasta caer por el suelo como un cerdo.  El año pasado, me trajo destrozado el traje que acababa de estrenar.  Por eso ahora le meto en la maleta lo peor que encuentro.
--¿Y ya se contentará?--inquirió María
--Se tendrá que contentar.  ¿No me contento yo con lo que él hace...?

A pesar del tono desabrido, no parecía que le preocuparan demasiado las previsibles calaveradas de su marido, porque Justiniana, aunque no alegró su desapacible expresión, siguió colocando tranquilamente las prendas en la maleta, como si su marido saliese de viaje de negocios."

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DANIEL'S TRIPS

In Daniel and Justiniana's inn, the swine slaughtering, the most important, because three pigs were sacrificed, was postponed until after Christmas because, traditionally, Daniel used to spend two or three days in Córdoba.

María was coming out of the public telephone, when she saw Justiniana packing a suitcase in a room facing the inn's entrance.

--Hi, Justiniana!  Are you going away?--she asked her.
--No.  Not me.  It's  Daniel.  You know...like every year, he spends a few days in the city.

María saw that she was packing threadbare trousers, a mended vest with two buttons missing and two used shirts.

--But..., Justiniana!  You're packing very old clothes!
--It's a pity they're not older!  For what he's going to do there...!
-- What kind of grimy work is he going to do?
--Work..., work...  Yeah..., work! I know what my Daniel is going to do in Córdoba.  He's going to go to those houses of bad women and spend his money on the first tart that tingles him and get drunk until he falls  down like a pig.  Last year, he came back with a destroyed new suit.  That's why now I pack the worst clothes I can find.
--Do you think he'll approve? María inquired.
--He'll have to approve.  Don't I approve what he's doing...?

In spite of her disgusted attitude, she didn't seem to mind her husband's shenanigans.  Because, although Justiniana didn't change her expression, she, slowly, continued packing as if her husband was going on a business trip.

martes, 26 de octubre de 2010

LA ÉPOCA DE LA MATANZA




"Nada sensacional había ocurrido en Candera en ausencia de los Zumeta.

Desde que el tiempo comenzara a refrescar, se habían iniciado las matanzas. Todos los días, al amanecer, todo aquel que fuera algo sensible se veía obligado a taparse la cabeza con las sábanas para no oír los horripilantes gritos de los cerdos que eran sacrificados en varios patios y cuadras. Un olor acre a pelo quemado se extendía poco después por todas las calles del pueblo. Luego venía el correr de un lado para otro de las mujeres. Como casi todos los utensilios empleados en las matanzas se los prestaban unas a otras, las calles eran un continuo trasiego de mesas tocineras, banquillos, cestos, cuchillos, machetes y, sobre todo, de ruidosos calderos y barreños de cobre y zinc, puesto que en aquella época no existía el plástico.

A media mañana, los suelos de los patios, cuadras y corrales aparecían encharcados de sangre y lodo, y las tripas, aún sin lavar, se amontonaban en los rincones mezcladas con el excremento. Pero las mujeres andaluzas, tan limpias por naturaleza, jamás se sentaban a comer al mediodia sin antes haberlo dejado todo barrido, fregado y ordenado.

Por la tarde, el olor a morcilla impregnaba todas las calles. A María y Miguel los invitaban a probarlas en muchas casas, pero ellos rehuían tales invitaciones, sabedores de que una de las gracias de las matanzas consistía en manchar a los visitantes con la sangre del cerdo antes de hacer las morcillas, razón por la cual los invitados solían acudir a esas reuniones con lo peor y más viejo de su guardarropa."

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 SLAUGHTERING TIME

Nothing exceptional had happened in Candera in the Zumetas' absence.

Once the weather cooled, the swine slaughterings began. Every day, at dawn, anyone who was the least sensitive, was obliged to put sheets over their heads in order not to hear the horrendous pigs' screams that were being sacrificed in various courtyards and barns.

A pungent burnt-hair smell spread through all the streets of the village. Afterwards, came the running to and fro of the women. Since most of the utensils used in the slaughtering were lent to eachother, the streets were a continuous coming and going of bacon tables, benches, baskets, knives, machetes; specially, noisy copper and zinc cauldrons and washbasins (plastic didn't exist at the time).

At mid-day, the floors of the courtyards, barns and pens, appeared covered in blood and mire;  the guts, still not washed, were piled up in the corners mixed with excrements.  However, Andalusian women, so clean by nature, never sat at the table, without leaving everything, sweeped, scrubbed and tidy.

In the afternoon, the smell of blood pudding impregnated the streets. María and Miguel were invited to try them in many houses, but they refused these invitations because they knew that one of the traditional jokes was to soil the visitors with pork's blood before making the blood puddings. Those who went, wore their worst and oldest clothes.

domingo, 24 de octubre de 2010

HAY POCO QUE ASEGURAR




"Aquella tarde, Miguel y María se marchaban a Jaén en el autobús. Allí tomarían un taxi que les llevaría a Candera. A la hora de la comida, se despidieron de sus compañeros de mesa.

--¿Qué tal le ha ido el negocio de los seguros? ¿Ha conseguido clientes?--preguntó Miguel al militar expulsado.

--Nada. No he hecho nada. Aquí la gente tiene muy poca cosa que asegurar. Como siga así, con lo que gane no tendré ni para comprar un paquete de caramelos para mis niños."

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NOT MUCH TO INSURE

That afternoon, Miguel and María were leaving by bus to Jaén. There, they would take a taxi to Candera. At lunch time, they said goodbye to their table companions.

--So, how is the insurance business going? Did you get clients?--Miguel asked the expelled army man.

--Nothing. I didn't do anything. People here don't have much to insure. If it continues this way, I won't even have money to buy my children a bag of candies.

viernes, 22 de octubre de 2010

DON QUIJOTE



Capítulo LXXII - 2ª parte de nuestra lectura colectiva en el blog "La Acequia" de Pedro Ojeda Escudero (sin traducción al inglés).
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Chapter 72nd - 2nd part of our joint reading in Pedro Ojeda Escudero's blog "La Acequia" (without an English translation).
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Este capítulo es otra arremetida contra el Avellaneda.  Aparece en el mesón "...un caminante a caballo".  Resulta ser don Álvaro Tarfe, personaje que salía en la versión apócrifa.  "Mira, Sancho:  cuando yo hojée aquel libro de la segunda parte de mi historia, me parece que de pasada topé allí este nombre de don Álvaro Tarfe".

Quedan en preguntárselo.  Al aterdecer, se encuentran en el portal del mesón.  El tal Tarfe le pregunta a Quijo a dónde se dirige, le dice que a su aldea "...que está aquí cerca, de donde soy natural.  Y vuestra merced ¿dónde camina?"  Le dice que va a Granada.  Buena tierra.  Quijo le pregunta como se llama, le dice que Álvaro Tarfe "--Sin duda alguna pienso que vuestra merced debe de ser aquel don Álvaro Tarfe que anda impreso en la segunda parte de la historia de don Quijote de la Mancha recién impresa y dada a la luz del mundo por un autor moderno."

Dice que sí, es él y que "...el tal don Quijote...fué grandísimo amigo mío...fuí el que le sacó de su tierra...y que viniese a unas justas que se hacían en Zaragoza..." .  Quijo le pregunta si le parece que él es "...ese tal don Quijote que vuestra merced dice?"  Le contesta que no de ninguna manera.  "--Y ese don Quijote--dijo el nuestro--¿traía consigo a un escudero llamado Sancho Panza?"  "--Sí traía...y aunque tenía fama de muy gracioso, nunca le oí decir gracia que la tuviese."

Sancho entra al trapo y le contesta que "...el decir gracias no es para todos, y ese Sancho...debe de ser algún grandísimo bellaco, frión y ladrón juntamente, que el verdadero Sancho Panza soy yo, que tengo más gracias que llovidas;...ándese tras de mí por lo menos un año y verá que se me caen a cada paso, y tales y tantas, que sin saber yo las más de las veces lo que me digo hago reír a cuantos me escuchan; y el verdadero don Quijote de la Mancha, el famoso, el valiente y el discreto, el enamorado, el desfacedor de agravios, el tutor de pupilos y huérfanos, el amparo de las viudas, el matador de las doncellas, el que tiene por única señora a la sin par Dulcinea del Toboso, es este señor que está presente, que es mi amo:  todo cualquier otro don Quijote y cualquier otro Sancho Panza es burlería y cosa de sueño".

Álvaro Tarfe le cree aunque le tenía más "...de comilón que de bien hablado, y más de tonto que de gracioso...".  Se da cuenta de que se ha equivocado entre el don Quijote "bueno"y el "malo".  Dice Quijo "--no sé si soy bueno, pero sé decir que no soy el malo."  Le dice que nunca estuvo en Zaragoza "...por sacar a las barbas del mundo su mentira...".  Que se fue a Barcelona "...ARCHIVO DE LA CORTESÍA, ALBERGUE DE EXTRANJEROS, HOSPITAL DE LOS POBRES, PATRIA DE LOS VALIENTES, VENGANZA DE LOS OFENDIDOS Y CORRESPONDENCIA GRATA DE FIRMES AMISTADES, Y EN SITIO Y EN BELLEZA, ÚNICA; Y AUNQUE LOS SUCESOS QUE EN ELLA ME HAN SUCEDIDO NO SON DE MUCHO GUSTO, SINO DE MUCHA PESADUMBRE, LOS LLEVO SIN ELLA, SÓLO POR HABERLA VISTO."  (¡Olé la loa a la maravillosa Barcelona!).

Quedan en firmar delante del alcalde "...de que yo no soy el don Quijote impreso en la segunda parte, ni este Sancho Panza mi escudero es aquel que vuestra merced conoció."  Don Álvaro dijo que así lo hará.  Mientras, Sancho trata de explicarle lo de los azotes para desencantar a Dulci.  Don Álvaro no entendía eso de los azotes.  Sancho le dice que era muy largo de explicar...  Van a comer y aparece el alcalde.  Quijo hace que el Tarfe firme "...que no era aquel que andaba impreso en una historia intitulada "Segunda parte de don Quijote de la Mancha", compuesta por un tal de Avellaneda, natural de Tordesillas."

"LLegó la tarde, partiéronse de aquel lugar...".  Cada cual tomó su camino, uno "...que guiaba a la aldea de Don Quijote y el otro el que había de llevar don Álvaro." Antes de llegar a la encrucijada, Quijo le contó todo sobre el desencantamiento de Dulci, "...el cual, abrazando a don Quijote y a Sancho siguió su camino, y don Quijote el suyo, que aquella noche la pasó entre otros árboles, por dar lugar a Sancho de cumplir su penitencia, que la cumplió del mismo modo que la pasada noche, a costa de las cortezas de las hayas, harto más que de sus espaldas...".

El Señor de los Leones, contó "tres mil y veinte y nueve" azotes con lo cual quedó "... contento sobremodo, y esperaba el día por ver si en el camino topaba ya desencantada a Dulcinea su señora...".  Llegaron al alto de una loma desde donde divisaron su aldea.  Sancho "...se hincó de rodillas y dijo: --Abre los ojos, deseada patria, y mira que vuelve a ti Sancho Panza tu hijo, si no muy rico, muy bien azotado.  Abre los brazos y recibe también tu hijo don Quijote, que, si viene vencido de los brazos ajenos, viene vencedor de sí mismo, que, según él me ha dicho, es el mayor vencimiento que desearse puede..."  "--Déjate de esas sandeces--dijo don Quijote--, y vamos con pie derecho a entrar en nuestro lugar, donde daremos vado a nuestras imaginaciones, y la traza que en la pastoral vida pensamos ejercitar."

Seguiremos ¡CON EL PENÚLTIMO! LXXIII