domingo, 5 de abril de 2009

PARIS

Siguen las aventuras del matrimonio "Zumeta" Miguel y María (que cómo muchos ya sabeis son los pseudónimos que mi tía Lolita se adjudicó a ella y a su marido al escribir su libro):

"A pesar de la venta de jabones y de pajaritos y flores de ganchillo, la situación financiera de Miguel y María era francamente mala. Además, ahora que las cosas se habían casi normalizado en la frontera, comenzaban a sentir nostalgia de su país.

Se acordaban de sus familiares, de las excursiones a las Peñas de Aya, de los baños en las rocas próximas al faro de Higuer... (Nota mia: aunque mi tia huyó a Francia con sus cinco hijos y debido a las penurias que pasaban, otros tios de San Sebastián--que podían entrar y salir sin problemas--recogieron a los niños y se los llevaron con ellos a esa ciudad).

Muchas tardes, se acercaban a las orillas del Bidasoa. En las cercanías de la isla de los Faisanes, en la parte francesa del río, solía haber refugiados que esperaban que algún pariente apareciera en la orilla de enfrente. La carretera que bordeaba el río estaba muy vigilada. Las garitas de los centinelas aparecían amenazadoras, pero los vigilantes hacían la vista gorda, y, cuando se daban cuenta de que se entablaba una conversación entre las dos márgenes del río, se alejaban un poco.

Una tarde María y Miguel recibieron la visita de un matrimonio conocido de Eibar, los Larrabeiti. Estaban montando un restaurante español en París y habían venido a buscar personal para el servicio.

María y Miguel se miraron. María dijo tímidamente:
--¿No podríais emplearnos a nosotros?

El matrimonio eibarrés quedó perplejo. En un principio, la proposición les pareció descabellada, pero siguieron hablando del asunto y al fin llegaron a la conclusión de que muy bien podrían Miguel y María trabajar en el bar que estaban instalando en la bodega del restaurante. (Nota mia: no olvidemos de que mi tio Luis era hijo del millonetis de Irún--el del palacio-- y mi tia, hija del pintor Salís y sobrina del alcalde republicano de Irún)

Ocho dias despues, tras de encontrar sustituto para las ventas de los pajaritos y de las flores de las señoritas de Urruticoerrota, María y Miguel empezaron a preparar las maletas.

El restaurante no estaba aún completamente instalado, pero los Larrabeiti pensaron que les vendría muy bien contar con Miguel para los últimos preparativos. María tenía pasaporte, pero Miguel se encontraba sin ninguna clase de documento, y en París seguramente se vería obligado a presentar alguno.

Las autoridades francesas, conscientes de la situación angustiosa de los refugiados españoles--la mayor parte de los cuales carecía de documentación a causa de su precipitada huída--expedían con relativa facilidad una especie de salvoconducto.

En la "gendarmerie" de Biarritz le prometieron que se lo concederían a Miguel, pero le advirtieron que seguramente tendría que esperar algunos dias. Como urgía su presencia en el restaurante, Miguel salió para París dejando a su mujer el encargo de recoger el salvoconducto, tarea que no resultó tan fácil como se pensaba, pues tenían que expedirlo en Bayona, y allí tuvo que ir María una tarde. Desde la estación, caminó hacia el pueblo. En el puente sobre el Adour se encontró con su amiga Pepita Urcelay, que vivía en Pamplona. Iba acompañada de su marido y tres niños pequeños, dos de ellos gemelos. (Continuará)

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Even though my relatives continued selling soaps and crocheted birds and flowers, they realized that money was scarce. A couple they knew came to visit them and told them that they were opening a Spanish restaurant in Paris and that they had come to find personnel for the establishment. My aunt and uncle looked at eachother, and my aunt, timidly, offered their services. The couple were very surprised with the offering because, after all, my uncle was the son of the richest man in Irún--the one that had the palace--and my aunt was the niece of the Republican mayor of Irún. After a few conversations the couple agreed to hire them.

My aunt had a passport but my uncle didn't have any papers whatsoever and they knew that in Paris they would be needed. The French authorities were quite permissive at the time, due to all the Spanish refugees that had fled Spain without any papers; they provided special passes. At the "gendarmerie" in Biarritz they promised that they would provide my uncle with a pass, however, it would take a few days for it to arrive. Since my uncle's presence in the restaurant was urgent, he left for Paris and, in the meantime, my aunt was in charge of getting the passes which didn't turn out to be as easy as she had thought. She had to go to Bayonne to get them. She took the train and from the station she walked into town, on the bridge over the "Adour" she bumped into one of her friends, Pepita Urcelay who lived in Pamplona. She was with her husband and three small children, two of them twins. (It will continue)

10 comentarios:

Cecilia Alameda Sol dijo...

Lo que tuvieron que pasar estas personas y todas las que se encontraron en situaciones similares. Yo las admiro

TORO SALVAJE dijo...

Tengo ganas de saber que pasó.

Besos.

Víctor dijo...

Hola Merche!!!

Oye, una pregunta, como he llegado tarde no me entero: ¿Sobre qué año ocurrieron estas historias? Es para situarme, aunque imagino que ocurrió después de la guerra. Me encanta leer historias que pertenecen a la Historia, siempre he pensado que para comprender el “hoy” hay que mirar al “ayer”.

Un besazo!!

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

qué maravilla: lo leo como una novela. Y quiero anticiparme: ¿en París, cuando entraron los alemanes?
¡Qué vidas aquellas!

Merche Pallarés dijo...

CECI, pues sí, lo que tuvieron que pasar... La historia continua... Besotes, M.

TORO, dentro de unos dias sigo con la historia... Besotes, M.

VICTOR (DEVIN) si buceas en mis posts anteriores, te enterarás de qué va la historia. El periodo es durante la guerra "incivil" española. Besotes, M.

PEDRO sí, en París ANTES de que entraran los alemanes pero una cosa que me ha sorprendido del libro de mi tia es que casi ni menciona la Segunda Guerra Mundial... Muy curioso... Besotes, M.

amelche dijo...

Siempre nos dejas en lo mejor del relato, comiéndonos las uñas...

Stanley Kowalski dijo...

Estas historias son cada vez mas apasionantes Merche, estoy encantado con ellas.


BESOS

Selma dijo...

... Demuestran una clase genial tus tios, no les caen los anillos ante cualquier oportunidad de sobrevivir a su situación... Chapeau, por ellos y por tí por permitir acompañarlos en sus tribulaciones...

J'attends le prochain chapitre avec impatience...

Plein de bisous, Merche, ma jolie.

Merche Pallarés dijo...

AMELCHE continua hoy... Besotes, M.

STANLEY me alegro mucho de que te gusten. Muchos besotes, M.

SELMITA je viens d'écrire le chapitre suivant... Gros bisous pour toi aussi, ma chérie, M.

GRACIAS MIS QUERIDOS

BIPOLAR dijo...

Qué decepción por parte de las mexicanas, yo esperaba una traición, pero sigamos...