martes, 14 de julio de 2009

NUEVO RESTAURANTE Y DOS PINTORES VASCOS

"Aranoa empezó a frecuentar el restaurante, donde mantenía largas conversaciones con Larrabeiti. Éste, cuyas relaciones comerciales con Feliu--el catalán socio capitalista del negocio--empezaban a agriarse, buscaba alguien que quisiera invertir dinero para abrir en París un nuevo restaurante, pero en esta ocasión de carácter netamente vasco. Desde luego, sabía que no podía contar con Aranoa para obtener fondos, pero pensaba que el pintor podría contribuir al proyecto decorando con sus pinturas el nuevo local.

El artista andaba bastante escaso de medios, y tampoco al pródigo eibarrés le sobraba el dinero, por lo que éste propuso pagar el futuro trabajo de decoración con comidas y cenas que el pintor podía empezar a consumir desde aquel mismo dia en el restaurante de La Tremoille. Aranoa aceptó la proposición, pues le solucionaba lo más importante, la manutención, y le aliviaba así de muchísimos quebraderos de cabeza.

Unos meses despues, el eibarrés, que tenía un arte especial para sacar el dinero de debajo de las piedras, consiguió montar el nuevo restaurante, con las aportaciones de varios exiliados vascos. Las paredes estaban decoradas con magníficas pinturas de Aranoa. Tuvo gran éxito, y permaneció abierto hasta que los alemanes entraron en París.

Pero antes habían continuado desfilando personajes más o menos importantes por el restaurante de la rue de La Tremoille.

Tambien el pintor Tellaeche frecuentaba el bar de La Tremoille. Era un ameno conversador y, aunque bastante lento de palabra, contaba cosas muy interesantes. Permanecía todo el tiempo de pie, apoyado sobre la barra, mientras poco a poco iba consumiendo su aperitivo o su cerveza, que reposaba sobre el marmol. Cuando hablaba, miraba fijamente a su interlocutor, sin darle opción a distraerse ni un instante. Siempre que contaba algo--fuese triste o alegre--terminaba con una especie de guiño de sus ojos claros, acompañado de un ¡eh! y de una ancha sonrisa que descubría sus dientes, de un extremo a otro de la boca.

Una tarde llegó acompañado de su esposa, una mujer semifrancesa, distinguida y de facciones muy finas, Carmen Vallet, que pertenecía a una familia cuyas mujeres eran bellísimas y casi todas rubias, aunque ella era morena.

Tellaeche nos hablaba muy a menudo de sus hijos. Eran "gudaris" y luchaban en el frente. Estaba muy orgulloso de ellos.
--El pequeño es tremendo. Va a ser un Zumalacarrégui--decía, cargando fuertemente el acento sobre la "e"."

-------------------------------------------------------------------------------

NEW RESTAURANT AND TWO BASQUE PAINTERS

Aranoa started coming to the restaurant where he had long conversations with Larrabeiti. The latter was thinking of opening another restaurant, this time completely Basque, because his commercial relationship with Feliu, the Catalan financial partner, wasn't going very well. He was looking for someone who would invest in this new restaurant. Of course he knew he couldn't count on Aranoa, who didn't have a cent, but he thought he could cooperate decorating the locale.

The artist was short of funds and Larrabeiti wasn't swimming in money either. He proposed to pay for the future and unsure decorations in exchange of meals at the restaurant of la Rue de la Tremoille. Starting now. Aranoa accepted the deal because it covered much of his major needs, that of feeding himself.

A few months later, Larrabeiti who had a special gift in finding money underneath the stones, managed to open the new restaurant. With the funding of several Basque exiles. The walls were decorated with Aranoa's magnificent paintings. It was very successful and remained open until the Germans entered Paris.

Also another Basque painter, Tellaeche, was a patron of the bar of la Rue de La Tremoille. He was a good conversationalist, although a bit slow with his words, and told very interesting stories. He always remained standing up by the marble bar slowly drinking his drink or beer. When he spoke, he looked fixedly and deeply into his opponent's eyes which made it difficult for him/her to avoid him for even a second. Everytime he said anything--whether it was sad or gay--he would wink and say: Hey! with a broad smile that displayed all his teeth.

One afternoon he came with his half-French wife, Carmen Vallet, very distinguished and of fine features. She belonged to a family of beautiful blond women, although she was brunette. He often spoke about his sons. They were "gudaris" (Basque soldiers) and he was very proud of them. He compared the younger one to Zumalacarrégui (famous Basque general) emphasizing the accent on the "é".

18 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

buen trueque y solución de problemas por ambas partes...sería bueno el pintor ????... y el cocinero???...un abrazo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Qué angustia económica debieron pasar en aquellos momentos.
Besos.

Selma dijo...

Qué desfile de Personalidades, Merche.. Pero es cierto, donde haya una buena mesa.. Dans l'attente... Je te suis avec plaisir et tranquilité...
Mille bisous!

Isabel Huete dijo...

Me hace gracia porque aún se siguen haciendo estos intercambios. Tengo un amigo pintor que gracias a los cuadros que regala para exponer en un restaurante nos invita a unas comilonas estupendas de vez en cuando.
La bohemia sigue existiendo, ¡por suerte!
Besotes.

TORO SALVAJE dijo...

Ay, los alemanes...

Ya se acercan.

Besos.

FERNANDOG dijo...

Merche:

Empiezo a estar muy mal de tiempo para seguir tu blog con el "rigor" con el que lo hacía hace unas semanas. Y además tengo que buscar tiempo para dar contenido al mío..casí nada..monada..!!.
Con los relatos de este libro, ciertamente se percibe que durante el exilio, las iniciativas seguían adelante, pese a las difíciles circunstancias.

Te informo que hoy he colgado otro post en mi blog. Creo que te gustará. Espero poder resolver el tema del acceso al mismo en un par de días.

Besos.

Víctor dijo...

Joe, que buena solución la de ofrecer cuadros por comida. Los dos salen ganando. Cuando el hambre aprieta...
Oye Merche, me tienes que decir de nuevo el nombre del libro, porque lo tenía apuntado pero formateé el ordenador. Ahora estoy de vacaciones y tengo tiempo para leer lo que yo quiera, jejeje.

Besos

Thiago dijo...

lo malo que esos de esos gudaris salieron luego los de eta. Y muchos vascos pasaron de luchar por la libertad a luchar por la tiranía y el horror.

en fin, la historia es genial, y habla del tesón y de la comida vasca, dos cosas de admirar.

Bezos

Stanley Kowalski dijo...

Cuanto más fácil se solucionaban las transacciones comerciales en esa época! Claro, todavía la gente tenía palabra de honor. Ví la referencia a la guerra, increíble como la soslayaban!
Insisto, a ese restaurante no fuimos ni vos ni yo, después todo el mundo!

Muchas gracias por el comentario, asumo que el relato es muy fuerte, pero hacía mucho tiempo que no me metía en zonas oscuras y no mataba a nadie, y ya extañaba, jajajaja!!!

TE QUIERO HERMOSA!! UN MONTÓN DE BESOTES Y TODOS PARA VOS!!

DESPLAZADOS AL PARAISO dijo...

Como están últimamente las cosas con el tema de las crisis, quien sabe si no volveremos otra vez al trueque.
Nunca se sabe... en tiempos de necesidad...
Besitos

MeTis dijo...

no hay nada como el trueque que no sea con dinero.

saludos wapa.

ellos si sabian apañarselas en esta vida.

Merche Pallarés dijo...

TUCCI, pues sí buen trueque aunque si eran buenos... ni idea. Besotes, M.

PEDRO, supongo que sí pero se las arreglaban para ir tirando. Besotes, M.

SELMITA, je suis très contente que tu me suis... Gros bisous ma belle, M.

ISABEL HUETE, hoy en dia es más difícil que la bohemia siga existiendo pero me alegro de saber que aún se da. Tu, como estás involucrada en todos los saraos, lo debes saber de buena tinta. Besotes guapetona, M.

TORO, se acercan pero mi tia, que yo recuerde, no vuelve a decir ni mú sobre el tema... Besotes, M.

FERNANDOG, no te preocupes si no puedes acceder a mi blog tan asiduamente. Lo comprendo. La "temporada" es MUY ajetreada. Luego iré a tu blog a ver si ahora hay acceso. Este viernes no creo que vaya a Formentera. Ya te llamaré antes si es que voy, como hemos quedado. Besotes, M.

VICTOR, "Exilios" de Dolores Salís. Besotes, M.

THIAGO, no hay comparación entre los "gudaris" de la guerra (in)civil a los de ahora. Ahora es una mafia más y unos criminales. Besotes, M.

STANLEY, el trueque siempre ha existido y muchas veces ha dado buenos resultados. ¿Has visto como la referencia a la entrada de los alemanes mi tia lo menciona de refilón? Es increible. Tu historia magnífica como siempre pero tétrica, tétrica... Besotes, M.

DESPLAZADOS, no estaría mal, no, volver al trueque. Besotes, M.

METIS, y ¿qué me dices de Ibiza, querida? Hasta hace bien poco aquí se regía casi todo por el trueque. Besotes, M.

GRACIAS MIS QUERIDOS

josealfonsomartínez dijo...

Ay, Merche, me despistó tu blog;
Siendo tan reciente mi llegada a tu mundo, lo más lejos que llegué fue al San Fermín que invitas; no "tiré" más abajo; ahora te descubro y me soroprendo. Encuentro que hay un nudo que tendrá desenlace. Leo pura literatura; de la mejor.
¿Quién -con perdón y cariño- diablos... cómo puede ser...?

Merche Pallarés dijo...

JOSEALFONSOMARTINEZ, mejor tarde que nunca, querido. Tu bucea en mi blog que te sorprenderán mis historietas... Besotes aseateados, M.

Antònia P. dijo...

Tiempos difíciles en los que el ingenio y la solidaridad afloraban.
Un gran tipo tu tío.
Tus relatos me recuerdan viejas películas en blanco y negro (me encantan) de aquellos años entre guerras.
Presiento la llegada de los Boches.
Un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

ANTONIA P. Sí los "boches" (alemanes) pronto entraron en París pero mi tia no les menciona solo de refilón, en este extracto y no recuerdo si lo hace en alguno mas. Veremos. Besotes, M.

BIPOLAR dijo...

siempre me he preguntado si el dinero tiene importancia en tiempos de guerra, porque no hay con quién canjear ya que el resto son pobres, pero siempre hay alguien afortunado. Y además es curioso, que se valore más el arte en estas circunstancias.

Merche Pallarés dijo...

BIPO, el arte y las joyas... Besotes, M.