lunes, 14 de diciembre de 2009

EN LA FERIA DE BUJARÓN (3)


"Por fin pudieron iniciar el regreso. A la salida de Bujarón, Miguel se volvió a fijar en una casita que, en el camino de ida, había llamado su atención. Era una construcción tan pequeña que no merecía el nombre de casita, sino de caseta. Tenía una sola planta, y el frontis lo ocupaba casi totalmente una puerta pequeña cubierta con una cortina de percal floreado. En el único ventanuco de la fachada, un tiesto pintado de azul daba sustento a un geranio rojo. Delante de la casita, sentada cómodamente en una especie de sofá de mimbre, descansaba una mujer bastante gruesa, muy pintada, con los labios rojos y grasientos, envuelta en una bata floja de colores chillones.

--¿Qué es eso?--preguntó Miguel al conductor del taxi con quien habían hecho el viaje.
--Es la casa de zorras de Bujarón. El negocio lo tienen entre dos mujeres. Mientras una de ellas "trabaja", la otra descansa en la puerta, esperando al nuevo cliente que le ha de tocar de turno.

Al decir esto, el taxista sonrió maliciosamente, pero una neblina de tristeza veló por un momento los ojos de los otros dos viajeros. Siguieron un rato en silencio. Era la hora serena del atardecer.

La carretera discurría entre robustas encinas. Una abubilla juguetona, de descarado moño amarillo con puntas negras, correteó un momento delante de ellos y voló después, trazando una curva, para posarse en un romero, mientras un astuto arrendajo se escondía detrás de una jara. Los atrevidos abejarucos de colores brillantes picoteaban en los taludes del borde del camino y, ayudándose con sus uñas, cavaban los agujeros donde sus hembras habrían de depositar los huevos". (Nota mia: qué ingenua y romántica era mi tia...)

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

THE BUJARÓN FAIR (3)

At last they could start the journey back. When they left Bujarón, Miguel again noticed a small house that on the way there had caught his attention. It was such a small construction that it didn't deserve to be called a "house" it was more of a hut. It only had one floor and the front was practically occupied by a door with a flowery light-cotton curtain. On the only small window a blue flowerpot held a red geranium. In front, sitting on a sort of wicker sofa, very relaxed, very made-up, with red, greasy lips was a rather fat woman wrapped in a flashy-coloured smock.

--What's that?--Miguel asked the taxi driver who was taking them to Candera.
--It's the brothel of Bujarón. Two women run the business and when one is "working" the other rests at the door, waiting for whoever the new client is.

Saying this, the taxi driver smiled maliciously, but a haze of sadness appeared in the eyes of the other two travellers. They continued in silence for a while. It was the serene hour of sundown.

The road continued bordered by robust oaks. A playful hoopoe with a shocking yellow black-tipped bun ran for a moment in front of them but flew afterwards in a semi-circle landing on a rosemary bush, while an astute mocking bird hid behind a rock-rose. The daring bee-eaters of brilliant colours, nibbled at the side of the road and scraped holes where the females would lay their eggs. (My note: how naïve and romantic my aunt was ...)

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

11 comentarios:

Fernando Manero dijo...

No sólo era romántica, sino una excelente observadora de todo lo que se le ponía a la vista. Lo mismo reparaba en el lupanar misérrimo y de parvo negocio como en los devaneos de las aves, que encontraban en aquel entorno apacible lugares para el solaz y la suprevivencia, ajenas a las miserias humanas y a la dureza de vida de aquellas mujeres que se turnaban en el servicio, libre de impuestos y de proxenetas. En fin, naturaleza y sociedad en un entorno de vidas de mera supervivencia. Un fuerte abrazo

TORO SALVAJE dijo...

Coincido con Fernando Manero.
Era una excelente observadora y escribía de cine.

Besos.

Cornelivs dijo...

De acuerdo con mis predecesores.

Besos...!

Thiago dijo...

jaja eso digo yo, lo mismo que F. Manero, era una excelente observadora y narradora, y me atrevería a decir que casi una naturalista, pq tiene mucho mérito nombrar asi a todos esos pajarracos sin haber visto las series de Felix rodriguez de la Fuente, jajaja

Trementamente patética la descripción de la casa de putas, eh.

Bezos.

Merche Pallarés dijo...

FERNANDO MANERO, ¡Excelente! tu aportación a este capítulo... Tienes razón. La descripción del "parvo negocio" con los "devaneos de las aves" tiene su enjundia, sí señor. Besotes, M.

TORO, observadora sí que era... Besotes, M.

Merche Pallarés dijo...

CORNELIVS y THIAGO vuestros comentarios entraron despues de mi contestación a FERNANDO y TORO. CORNELIVS, te contesto igual que a mis predecesores. THIAGO, sí lo de los pajarracos me costó sudor y lágrimas encontrarlos en ¡inglés! y la casa de putas era patética, sí. Besotes, M.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

entre el percal floreado....y el tiesto pintado de azul....eran señales inequívocas para avisar a los posibles clientes sin llamar la atención de los civiles...que dura...esa época hasta para las mujeres de "vida alegre"...que por supuesto de alegre nada tendría...besos

alex dijo...

el siempre viejo y denostado oficio. Porque la gente no se abrirá un poco más y verán esto de forma más natural.

un beso cielo

Merche Pallarés dijo...

TUCCI y ALEX, muy patética esa caseta, sí. Ahora, lo del tiesto azul con un solo geranio tiene su triste encanto. Un toque muy andaluz. Besotes, M.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Veo que tenían bien organizado el trabajo...

BIPOLAR dijo...

¡qué delicia el último párrafo!

Respecto a los oficios parece que tiene que haber de todo.