lunes, 30 de agosto de 2010

¿LAS HIJAS DEL CAPATAZ SON DOS VARONES?



"En la oficina de la mina, situada en un primer piso, había un solo empleado fijo, Pepe Luis. Era un muchacho espabilado, recién salido del seminario de Granada, donde había interrumpido sus estudios. Se ocupaba de enviar a las oficinas de Bilbao los partes de la mina, de pagar a los obreros, de escribir las cartas, etc. Los análisis de carbono del grafito eran sencillos, y los llevaba a cabo, en un pequeño laboratorio instalado en un cuarto de la azotea, un hombre de unos cuarenta años, Julián Relámpago, que atendía asimismo, un tenducho de cuadernos, lápices y periódicos. Un ingeniero de Granada que venía de vez en cuando a inspeccionar la mina le había enseñado a hacer los análisis. Como no era analista titulado, percibía solamente trescientas pesetas al mes por su trabajo, pero Julián Relámpago tenía muchos hijos y vendía pocos periódicos--treinta al día, en un pueblo de más de diez mil habitantes--y por eso se agarraba a todo.

El día que llegó Miguel Zumeta a la oficina, Pepe Luis estaba discutiendo con un capataz para saber a qué nombres había que poner el subsidio de los hijos. El capataz decía que el nombre de los hijos era Narciso y Rafael.

--Pero, ¿cómo puede ser eso?--le decía Pepe Luis--. ¡Si usted tiene dos niñas...!

La cosa terminó por aclararse: al capataz, que vivía en Tocón de Quentar una aldea de Sierra Nevada (Nota mía: habrá que averiguar a qué pueblo se refiere, os dejo en vuestras manos, MIGUEL y JOSÉ ALFONSO...), le sorprendió el principio del movimiento revolucionario precisamente el día en que había ido a Granada a hacer unas compras. No pudo regresar a su pueblo, donde estaban su mujer y sus hijos, porque Tocón de Quentar había quedado en zona republicana. El capataz permaneció durante toda la guerra en Granada, sin comunicación de ninguna clase con su familia y sin poder intentar nada, porque el terror imperaba en la ciudad.

Cuando la guerra llegó a su fin, el capataz volvió a su pueblo y se encontró con la desagradable sorpresa de que su mujer, que lo creía muerto, había convivido con otro hombre, con el que había tenido un hijo. No quiso saber más. Loco de rabia, se marchó del pueblo. Ahora él vivía con una mujer con la que tenía dos niñas. Pero como estaba casado con la anterior, el subsidio no podía ser para Rocio y Macarena, sino para Narciso y Rafael.

Pepe Luis y Miguel quedaron en consultar la forma de resolver aquel complicado conflicto."

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THE FOREMAN'S DAUGHTERS WERE TWO SONS?

In the mining office, situated on the first floor, there was only one full-time employee, Pepe Luis. He was a bright boy, recently out of Granada's seminary, where he had interrupted his studies. He was in charge of sending the mining reports to the head office in Bilbao, paying the workers, writing the correspondence, etc. The graphite carbon analyses were simple and were done in a small lab situated in a roof-top room by Julián Relámpago, a forty-ish man who also had a small business on the side selling notebooks, pencils and newspapers. An engineer from Granada who came from time to time to supervise the mine had taught him how to do the analyses. Since he wasn't an authorised analyst, he only earned three-hundred pesetas a month but Julián Relámpago had many children and sold very few newspapers--thirty a day, in a town of 10,000 inhabitants-- so he had to grab whatever was offered.

The day Miguel Zumeta arrived at the office, Pepe Luis was arguing with a foreman as to what names to put in order to get his children's allowance. The foreman said that his children were Narciso and Rafael.

--But, how can it be?--Pepe Luis said--. You have two daughters!

They mystery was solved: the foreman, who lived in Tocón de Quentar, a village of Sierra Nevada (Granada), happened to go shopping to the capital the day the Civil War started; there, he was stranded. He couldn't get back to his village, where his wife and children were, as it was under Republican control. The foreman remained in Granada the duration of the war (three years) without any news or way to communicate with his family and not even attempting to do so due to the terror that prevailed in the city.

When the war ended, he went back to his town and found himself with the unpleasant surprise that his wife, thinking he was dead, was living with another man with whom she had given birth to a boy. He didn't want to hear anything. Full of spite, he left the village. Now he was living with another woman and had two daughters. However, since he was still married to the first one, the allowance couldn't be for Rocio and Macarena but had to go to Narciso and Rafael.

Pepe Luis and Miguel agreed to find out what they could do in order to solve this complicated conflict.

18 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

No les debió resultar fácil resolverlo.

Besos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Tocón de Quentar es un pueblo de Granada, en plena sierra y hoy lugar habitual de excursiones.
La historia que nos traes hoy es tremenda, pero frecuente: muy normal en tiempos de guerra. Yo no sería capaz de juzgar a la mujer.
Eso sí, en tiempos de Franco todo esto debió de traerles muchos sinsabores como el que se cuenta.
Besos.

José Alfonso dijo...

Pues, nada, Merche, Pedro Ojeda ha facilitado el asunto. Y acierta en el resto de su comentario, cuántas inauditas circunstancias y sorpresas debieron producirse.
Te beso, amiga.

Thiago dijo...

jaj pobre ¡qué lío! Era raro un caso trans en aquella época, aunque siempre ha habido gente descontenta con su propio cuerpo, pero esto no dejó de ser un lío burocrático... y es que vaya jaleo se debió de montar entre una zona y otra donde se anulaban matrimonios y había divorcio y en otras no.


Bezos.

amelche dijo...

Madre mía, pues sí que tiene miga la cosa... ¿Y sólo se daba a los hijos habidos dentro del matrimonio? ¿No se podía dar a todos?

Abejita de la Vega dijo...

Verdad oficial, verdad verdadera.
No hace tanto que hay divorcio en este país. Su inexistencia daba lugar a situaciones como ésta. No nos imaginamos ya una España así.

Merche Pallarés dijo...

TORO, seguro que no. Besotes, M.

PEDRO, gracias por informarnos sobre el pueblo (no me lo esperaba de ti, a decir verdad...). En la época franquista todas estas cosas eran un jaleo de mucho cuidado. Yo también tengo mi historia que contaré en mis "Memoirs". Besotes, M.

JOSÉ ALFONSO, sí, mi profe os ha ahorrado el trabajo. Esa época fue nefasta en relación a muchas cosas pero sobre todo al de las relaciones humanas. Como le digo a PEDRO lo contaré en mis "Memoirs". Besotes, M.

THIAGO, espera. No lo tienes muy claro cariñín, por lo que leo, y es normal debido a tu juventud. En la República existió el divorcio, una vez que ganó el "caudillo" el divorcio se erradicó en toda España. Uno o una seguía casado/a al primero/a y no había vuelta atrás. Ese es el problema que tenía el capatáz, que seguía atado a su primera esposa aunque ella vivía con otro y él con otra y cada uno había tenido descendencia con sus parejas actuales. En fin, un lío de mucho cuidado. Besotes, M.

AMELCHE, pues no. No se podía dar a todos. Besotes, M.

ABEJITA, era una situación kafkiana (como contaré en mis "Memoirs" como digo). Besotes, M.

Asun dijo...

Ya te digo, en aquella época, mujeres y además nacidas de una relación no aprobada por el régimen. Señaladas con el dedo de por vida. Pobres.

Besos

José Alfonso dijo...

JOHN FITZGERALD KENNEDY

Thiago dijo...

Cari, has visto lo del Sahara? no sé, espero un post tuyo que estás tan sensibilizada con ese tema.

Cari, otra idea, has pensado en lo de abrir una cuenta ADSENSE en Google y poner anuncios en tu blgo? igual algo ganas y todo te viene bien para el convento, no?

bezos.

Merche Pallarés dijo...

ASUN, sí, señaladas de por vida...¡Qué desgracia! Besotes, M.

JOSE ALFONSO, no te he entendido. ¿Qué tiene que ver JFK con mi post? Besotes, M.

THIAGO, estoy sensibilizada con el tema pero no voy a copiar/pegar sobre ello eternamente. Mis bloggers "SAHARAPONENT" Y "CAMINANDO EN EL DESIERTO" te informarán detalladamente sobre esta injusticia.
Lo de "ADSENSE" mi hijito, no tengo ni idea como hacerlo. De todas formas, ¿crees que habría alguien interesado en anunciarse en mi blog de andar por casa...? Besotes, M.

Marcelo dijo...

Uy, mi niña se llama Macarena. Tendré tres hijos más?

Merche Pallarés dijo...

MARCELO,ja,ja, ¡quién sabe! Macarena, por cierto, es un nombre muy bonito.

GRACIAS MIS QUERIDOS A CONTINUACIÓN OS COPI-PEGO INFORMACION SOBRE TOCÓN DE QUENTAR QUE MUY AMABLEMENTE ME HA MANDADO MI QUERIDA AMELCHE:

http://noti365genil24.wordpress.com/2010/01/09/chiscos-en-tocon-de-quentar/

Fernando Manero dijo...

Hola, Merche, acabo de llegar y me encuentro con esta historia emotiva, humana y muy propia de la época terrible en que ocurrió. Al final el capataz rehizo su vida, que es lo que importa, aunque debiera haber tenido alguna deferencia con las hijas, que también eran suyas. Estas pagaron la tragedia del momento, sin tener nada que ver con el rumbo que dio a su vida la madre, plenamente comprensible. Ganaron los hijos varones, aunque me imagino que las mandas recibidas serían más testimoniales que otra cosa. Un abrazo, amiga.

Anónimo dijo...

Buenos días, Merche Pallarés:

Te pongo un comentario en tu entrada del 7 de septiembre de 2009.
Perdona el retraso.

Saludos. Gelu

Cornelivs dijo...

Buenisimo relato, querida Merche.

Me has recordado a los comercios de aquella epoca, que olian a deliciosas arenques envueltas en papel de estraza.

Besos...!

Merche Pallarés dijo...

FERNANDO MANERO, ¡Qué bueno que estés de vuelta! Como dices, tampoco creo que las "mandas" fueran más que testimoniales... Muchos besotes, M.

GELU, iré a ver tu comentario. Gracias. Besotes, M.

CORNELIVS, sí, tiene ese viejo sabor/olor. Besotes, M.

GRACIAS MIS QUERIDOS. PERDONAD QUE NO ME EXTIENDA MÁS PERO ANDO MUY LIADA. YA OS CONTARÉ.

Myriam dijo...

Qué situación enredada. Pobre gente, no ha sido facil para ninguno de los implicados.

Besotes