miércoles, 1 de septiembre de 2010

UN MÉDICO CONFINADO EN HUELGO


"Otro asunto que había que arreglar era el del seguro de enfermedad de los mineros. Algunos de éstos, en cuanto empezaba el trabajo en los olivares, dejaban la mina porque ganaban más en las labores de la aceituna, pero en cuanto terminaban éstas, querían reintegrarse a su antiguo trabajo, lo cual ocasionaba abundantes problemas con el seguro de enfermedad y otras complicaciones.

--Esto hay que consultarlo con el médico--dijo Miguel.

Pepe Luis, que en ese momento miraba por la ventana hacia fuera, exclamó:
--¡Qué casualidad! Ahora mismo pasa por la calle don Ramón con su señora.

Miguel se asomó a la ventana. Vio a un hombre alto, de unos cuarenta años, complexión robusta y buen color, que bajaba por la calle empujando un cochecito donde dormía un niño muy pequeño. A su lado iba una mujer joven, de grandes ojos negros y pelo liso y brillante.

--Voy a bajar a decirle que tiene usted que hablar con él.
Pepe Luis bajó a la calle y subió al poco tiempo.
--Me ha dicho don Ramón que viene enseguida. Ha ido a dejar a su mujer y al niño en casa.

Al poco rato apareció el médico. Enseguida se dio cuenta Miguel de que no era del país. "Seguramente otro arrastrado por la resaca", pensó. En el curso de la conversación, se enteró de que era de Santander. No lo dijo claramente, pero dio a entender que estaba en Huelgo confinado.

--Y, ¿qué tal le va por aquí? ¿Se acostumbra a esto? --se atrevió Miguel a preguntar.

--Pues, mire usted: al principio, estaba desesperado, ¡es una mentalidad tan distinta a la nuestra! Pero he tenido la suerte de enamorarme, y eso ha sido mi salvación. Mi mujer, a pesar de tener veinte años menos que yo, está contentísima conmigo. ¡Exige tan poco la pobrecilla...!, y me acaba de dar un hijo. ¿Qué más puedo pedir?"

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A DOCTOR BANISHED IN HUELGO

Another matter that had to be solved was the miners' medical insurance. Some of them, as soon as the olive-picking season started, left the mine because they earned more, but when the season finished they wanted to retake their mining jobs, which caused many problems not only with the health insurance but other complications as well.

--We have to consult this with a doctor--Miguel said.

Pepe Luis who was looking out the window at that moment, exclaimed:
--What a coincidence! Don Ramón and his wife are walking on the street right now.

Miguel looked out. He saw a tall, forty-ish man with a robust good-coloured complexion walking down the street pushing a baby carriage, with a sleeping toddler inside. A young woman, with huge brown eyes and long, straight shiny hair walked by his side.

--I'm going down to tell him that you want to speak to him.
Pepe Luis went down to the street coming up shortly afterwards.
-- Don Ramón says he'll be here in a moment. He's taking his wife and child home.

Soon after, the doctor arrived. Miguel noticed that he wasn't Andalusian. "Surely another one drowned in the aftermath", he thought. In the course of the conversation, he found out he was from Santander (north of Spain). He didn't say it clearly but suggested that he had been banished to Huelgo.

-- And, how are you managing here? Are you getting used to it?-- Miguel dared ask.

--Well, at the beginning, I was desperate. It's such a different mentality to ours! But I've been lucky to fall in love and that has been my salvation. My wife, even though she's twenty years younger than I, is very happy with me. She asks for so little, the poor woman...! and she's given me a son. What more can I ask for?

14 comentarios:

José Alfonso. (Tengo cita en psiquiatría...) dijo...

Ay... Qué haría un hombre sin una buena mujer al lado?

Me he acordado de Ana; yo, cordobés, ella valenciana.

Un beso.

Paco Cuesta dijo...

El amor mueve montañas.
Hay montañas casi inaccesibles y montañas profanadas por un túnel.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

¿20 años menor que él? Este hombre tiene mucha coña...
Besos.

Thiago dijo...

jaja eso si que es conformismo... había que saber a qué se refiere con eso de las pocas exigencias... ¿pq en aquella época no había viagra, no? jaja

Cari, hablando de todo eso, qué tal de guapo estaba este verano tu nieto el que me gusta? jajaj


bezos.

Fernando Manero dijo...

Las penas y las soledades con la compañía se alivian, sobre todo en esos mundos donde el cardo crece y la luz se apaga apenas llega la oscurecida. No importa la edad porque siempre el deseo del encuentro concilia las perspectivas diferenciadas en función del tiempo. Me imagino al señorito de Santander por esos pagos. Enseguida puso en marcha sus dotes conquistadoras que no eran pocas y que poco a poco le fueron permitiendo superar el choque emocional de la llegada. Bastaría con precisar un dato del que no se habla: ¿la moza era del lugar?, ¿bien plantada también?, ¿con posibles?. Los de Santander no dan puntada sin hilo. Un abrazo, Merche

TORO SALVAJE dijo...

Un confinamiento envidiable.

Besos.

Abejita de la Vega dijo...

¿Un español de entonces llevando el carrito del niño? Cualquier mujer de la quinta de mi madre te diría que eso no lo hacía jamás un hombre. El de Santander era muy avanzado. Fíjate a dónde llegaban las cosas que a la pregunta ¿has tenido un hijo? contestaban: yo no, mi mujer lo ha tenido...
Pedían muy poco las mujeres: cariño, un techo, comida y que no les zurrasen la badana.
Así era.

Un beso

Asun dijo...

Si es que el amor no entiende de edades... Además, como dice ABEJITA, las mujeres de aquella época, y más en un pueblo, no se sentían con derecho a pedir demasiado.

Besos

amelche dijo...

Pues sí, ¿qué más podía pedir?

Merche Pallarés dijo...

JOSÉ ALFONSO, buena mezcla... Besotes, M.

PACO CUESTA, eso de "profanadas por un tunel", chico... muy gráfico. Besotes, M.

PEDRO, pues yo tenía 17 menos que Fernando... Besotes, M.

THIAGO, la mujer en aquellas épocas era más sumisa y, no, el viagra no existía tampoco creo que el médico lo necesitase si solo era cuarentañero...
Fabio, mi nieto, sigue guapísimo. Cada día mas. Besotes, M.

FERNANDO, sí, supongo que la moza era del lugar y debería ser, como buena andaluza, guapísima. Eso de "los posibles" ya no sé. No creo. Besotes, M.

TORO, parece ser que sí, envidiable. Besotes, M.

ABEJITA, creo que los hombres del norte siempre fueron más igualitarios con sus mujeres. Recuerdo en los '50 a mi tio Pacho haciendo la compra... y a mi padre cocinando en Navidad. Besotes, M.

ASUN, supongo que era así, sí. Besotes, M.

AMELCHE, efectiviwonder. Besotes, M.

GRACIAS A TODOS Y PERDONAD LA TARDANZA EN CONTESTAROS Y MI AUSENCIA DE VUESTROS BLOGS PERO ESTA SEMANA NO HE PARADO.

Myriam dijo...

Bueno me he puesto al día contigo, Merche.

Ese médico tendría su sex-apeal, sin lugar a dudas. Lo que no entiendo es como era de otro pasis si era de Santander, que está en España.

Besos y cuidate, no corras tanto...

Myriam dijo...

digo PAIS, vale

Merche Pallarés dijo...

MYRIAM, gracias por todos tus comentarios a mis posts. Los he leido todos. Mi tía quería decir que el médico venía de otra zona de España no de otro país. Que no era andaluz, vamos. Parece ser que fue desterrado de Santander (en el norte) al pueblecito ese del sur despues de la guerra.
Ahora me voy a ir poniendo al dia con vuestros posts ya que todos se han ido y estoy solita de nuevo. Muchos besotes, M.

Anónimo dijo...

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