viernes, 7 de mayo de 2010

DON QUIJOTE


Capítulo XLVIII - 2ª parte de nuestra lectura colectiva en el blog "La Acequia" de Pedro Ojeda Escudero (sin traducción al inglés)
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Chapter 48 - 2nd part of our joint reading in Pedro Ojeda Escudero's blog "La Acequia" (without an English translation)
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Debido a sus magulladuras gatunas, nuestro Quijo estuvo "seis días sin salir en público". Una noche "estando despierto y desvelado, pensando en sus desgracias y el perseguimiento de Altisidora..." sintió que alguien abría la puerta de su aposento. Pensó que era su admiradora Altisidora, empeñada en que le fuera infiel a la Dulci de sus amores. ¡Ni hablar! NUNCA la dejará de adorar aunque esté transformada "en cebolluda labradora" "ninfa del dorado Tajo" que esté con Merlín o Montesinos "...que adondequiera eres mía y adoquiera he sido yo y he de ser tuyo."

La puerta se abrió. El Caballero de la Triste Figura (nunca mejor dicho...) "Púsose en pie sobre la cama, envuelto de arriba abajo en una colcha de raso amarillo, una galocha en la cabeza, y el rostro y los bigotes vendados--el rostro, por los aruños, los bigotes, porque no se le desmayasen y cayesen". Parecía un fantasma... "Clavó los ojos en la puerta, y cuando esperaba ver entrar por ella a la rendida y lastimada Altisidora, vio entrar a una reverendísima dueña con unas tocas blancas repulgadas y luengas...".

El pensó, al principio, que era "...alguna bruja o maga..." pero cuando se dieron de bruces, los dos se asustaron al verse. Sobresaltada la dueña "...volvió las espaldas para irse..." con tal mala pata que se le cayó la vela (me ha sorprendido que no ardiera la estancia...) se tropezó con sus faldas y dió con su cuerpo en el suelo. Quijo, "...temeroso, comenzó a decir: --Conjúrote, fantasma, o lo que eres, que me digas quién eres y que me digas qué es lo que de mí quieres..." que Quijo le salvará, si es alma en pena aunque sea del purgatorio, porque "...para ésto tomé la orden de la caballería andante...".

La pérfida admite que es la dueña Rodríguez. Nuestro Señor de los Leones quiere saber "...¿por ventura viene vuestra merced a hacer alguna tercería? Porque le hago saber que no soy de provecho para nadie, merced a la sin par belleza de mi señora Dulcinea del Toboso." Cree que está haciendo de celestina y viene a traerle un recado de Altisidora. La dueña le dice que no, que no está para "...semejantes niñerías..." a esas alturas de su vida. Sale del aposento a encender otra vela y le dice que volverá a contarle sus "cuitas".

Quijo, no obstante, se queda mosqueado y piensa "...¿Quién sabe si el diablo que es sutil y mañoso, querrá engañarme ahora con una dueña lo que no ha podido con emperatrices, reinas, duquesas, marquesas ni condesas?... ¿Y quién sabe si esta soledad, esta ocasión y este silencio despertará mis deseos que duermen, y harán que al cabo de mis años venga a caer donde nunca he tropezado? En estos casos "...mejor es huir que esperar batalla." Reconoce que no está en su juicio ¡cómo puede una vieja causar lascivia! (No olvidemos que gallina vieja da mejor caldo...).

Estas dueñas no tienen buenas carnes y suelen ser impertinentes, fruncidas y melindrosas "¡Afuera, pues, caterva dueñesca, inútil para ningún humano regalo! ¡Oh, cuán bien hacía aquella señora de quien se dice que tenía dos dueñas de bulto con sus antojos y almohadillas al cabo de su estrado, como que estaban labrando, y tanto le servían para la autoridad de la sala aquellas estatuas como las dueñas verdaderas!"

En ese momento se lanza a cerrar la puerta para no dejar entrar a la dueña Rodríguez; pero, ella ya estaba allí. No tuvo más remedio que dejarla entrar. Ella pregunta si "...estamos seguras, señor caballero..." Quijo pregunta "...si estaré yo seguro de ser acometido y forzado." Ella pregunta "¿De quién o a quién pedís, señor caballero, esa seguridad?" "A vos y de vos la pido, porque ni yo soy de mármol, ni vos de bronce, ni ahora son las diez del día, sino media noche..." En una estancia así de cerrada debió de ser "...donde el traidor y atrevido Eneas gozó a la hermosa y piadosa Dido." (En el fondo, fondo, creo que estaba deseando yacer--por no decir echar un polvo-- con la dueña...).

Acaban cogiéndose de las manos. "Aquí hace Cide Hamete un paréntesis y dice que por Mahoma que diera por ver ir a los dos así asidos y trabados desde la puerta al lecho la mejor almalafa de dos que tenía." (Esto de la "almalafa", no lo he entendido muy bien... aunque Rico explica que era una chilaba magrebí. Esperaré a la explicación de "La Abejita"). "Entrose, en fin, don Quijote en su lecho, y quedose doña Rodríguez sentada en una silla algo desviada de la cama, no quitándose los antojos ni la vela. Don Quijote se acurrucó y se cubrió todo, no dejando más de el rostro descubierto...".

Quijo le pide que ya puede "...descoserse y desbuchar todo aquello que tiene dentro de su cuitado corazón y lastimadas entrañas..." La Rodríguez le cuenta que es asturiana, de muy buen linaje, que le "trujeron" a Madrid para trabajar de doncella y aprendió a hacer "...vainillas y labor blanca". Sus padres la dejaron sirviendo, luego murieron. Se quedó huerfana. Se enamoró de ella un escudero "...hombre ya en días, barbudo y apersonado, y, sobre todo hidalgo como el rey, porque era montañés." Se casaron, nació una hija y aunque ella no murió en el parto, su marido sí murió. Comenzó a llorar. Contó que murió cuando su ama que la llevaba en las ancas, "...llena de coléra y enojo, sacó un alfiler gordo o creo que un punzón del estuche, y clavósele por los lomos...". El marido gritó de dolor, se retorció y cayó al suelo dando con doña Casilda (que así se llamaba la ama) en el duro asfalto (bueno, tierra prensada). Esto fue causa de muchas burlas por parte del vulgo "...y por esto, y porque él era algún tanto corto de vista, mi señora le despidió, de cuyo pesar sin duda alguna tengo para mí que se le causó el mal de la muerte".

Así se vino al reino de Aragón con su hija que es bellísima, un primor "...Canta como una calandria, danza como el pensamiento, baila como una perdida, (en el S.XVII, ¿se bailaba así, tipo discoteca?) lee y escribe como un maestro de escuela y cuenta como un avariento." "Debe de tener... diez y seis años, tres meses y cinco dias, uno más a menos." (Raro que no lo sepa exactamente...). Se enamoró de "un labrador riquísimo" pero "...debajo de la palabra de ser su esposo burló a mi hija, y no se la quiere cumplir...". La dueña quiere que Quijo "...tomase a cargo el deshacer este agravio...". Luego despotrica contra Altisidora diciendo que no le llega a su nena ni a la suela de los zapatos. Empieza a criticar a la duquesa. Quijo le pregunta qué es lo que le pasa "a mi señora duquesa".

Le dice que su hermosura es debida "...a dos fuentes que tiene en las dos piernas, por donde se desagua todo el mal humor de quien dicen los médicos que está llena." "--¡Santa María--dijo don Quijote--. ¿Y es posible que mi señora duquesa tenga tales desaguaderos?... Pero tales fuentes y en tales lugares no deben de manar humor, sino ámbar líquido. Verdaderamente que ahora acabo de creer que esto de hacerse fuentes debe de ser cosa importante para salud."

"Apenas acabó don Quijote de decir esta razón, cuando con un gran golpe abrieron las puertas del aposento, y del sobresalto del golpe se le cayó a doña Rodríguez la vela de la mano, y quedó la estancia como boca de lobo... Luego sintió la pobre dueña que la asían de la garganta con dos manos, tan fuertemente que no la dejaban gañir...". Mientras otro le alzó las faldas y "...al parecer con una chinela le comenzó a dar tantos azotes, que era una compasión..." (ejem...ejem...). Quijo se quedó petrificado en su lecho. Esperando que no le atacaran pero sí que lo hicieron "...porque en dejando molida a la dueña los callados verdugos...acudieron a don Quijote y, desenvolviéndole de la sábana y de la colcha, le pellizcaron tan a menudo y tan reciamente, que no pudo dejar de defenderse a puñadas, y todo esto en silencio admirable."

Esto duró media hora "...saliéronse los fantasmas, recogió doña Rodríguez sus faldas y, gimiendo su desgracia, se salió por la puerta afuera, sin decir palabra a don Quijote, el cual, doloroso y pellizcado, confuso y pensativo, se quedó solo...".

Seguiremos con Sancho en el XLIX.

martes, 4 de mayo de 2010

EL HIJO DE "CARA QUEMÁ" SE VA A BILBAO



"En la mina, se seguían limitando a lavar terreros, pero se esperaba que pronto podrían empezar los trabajos intensivos. Rezola pensó en llevarse a Bilbao a algún obrero joven para iniciarlo en el manejo de cierta maquinaria que estaba a punto de llegar.

Guzmán Gómez, a quien llamaban "Cara Quemá", porque tenía una mancha negra en la mejilla, era un experto minero de La Carolina y tenía un hijo muy espabilado, que se llamaba Bartolo. Rezola pensó que se podría sacar partido del muchacho, y le propuso el viaje a Bilbao. Bartolo lo aceptó lleno de ilusión.

El hijo de "Cara Quemá" empezó al dia siguiente a despedirse de los del pueblo. Tuvo que saludar a Gil "El Tullido", el tendero, y a su mujer, al cura don Antero, que, aunque bebía Montilla en el bar de "El Perdigón" y llevaba siempre la escopeta debajo de la sotana, era una buena persona y un sacerdote intachable. Aunque con disgusto de su madre, fue tambien a despedirse de Socorro "La Descarriá", una buena mujer que, en sus años mozos, había sido algo ligera de cascos, pero que ahora, mayor y ya retirada de sus antiguas lides, empleaba el dinero que había ganado en ayudar a todo el que se encontraba en un aprieto. Con menos ganas, tuvo que ir a despedirse de la mujer del alcalde, sin hijos y desocupada, que se pasaba el dia columpiándose en una mecedora y atisbando, desde detrás de los visillos de su ventana, todos los movimientos de la gente del pueblo. Tampoco había que olvidar a don Joaquín, el médico, ni al veterinario, ni a Mari Juana, la de la posada, ni al herrero...

Bartolo se pasó todo el día de despedidas, y cuando al atardecer llegó el taxi de Montoro para llevarlos a él y al ingeniero a la estación, ya estaba medio pueblo en la plaza. ¡Diríase que Bartolo se iba a América para no volver jamás!

Entre los que estaban en la plaza, más de uno había venido para ver si conseguía colarse en el taxi para poder llegar a Montoro. Cuando el coche se puso en marcha, tres viajeros, tozudos y despreocupados, iban dentro con Bartolo y el ingeniero, dos más, en la parte delantera, con el chófer. Y todavía hubo un gitano joven que consiguió agarrarse como una lapa al maletero trasero."

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"BURNT FACE'S" SON GOES TO BILBAO

In the mine they were still washing the ground although soon the intensive work would begin. Rezola thought of taking a young worker to Bilbao in order to show him how to work the new machinery which was about to be delivered.

Guzmán Gómez, known as "Burnt Face" because he had a black stain on his cheek, was an expert miner of La Carolina and had a very sharp son named Bartolo. Rezola thought that he could learn the ropes and proposed him the trip to Bilbao. Bartolo, excitedly, accepted.

"Burnt Face's" son started the following day to say goodbye to all the villagers. He went to Gil "The Crippled", to the shopkeeper and his wife, to don Antero, the priest, who, even though he drank sherry in "El Perdigon's" bar, and always carried a shotgun underneath his cassock, was a good man and an irreproachable priest. Much against his mother's wishes, he also went to see Socorro "The Strayed", a good woman who, in her younger years, had led a loose life but now she was older and retired, and used the money she had earned to help all those in need. Less enthusiastically he went to say goodbye to the Mayor's wife, a childless, idle woman who spent most of her time swaying on a rocking chair spying, every move of the townsfolk, through the curtains. He couldn't forget either don Joaquín, the doctor, nor the veterinary, nor Mari Juana, the innkeeper, nor the blacksmith...

Bartolo spent all day saying goodbye and when, in the early evening, the taxi that would take him and the engineer to the train station arrived, half the village was in the square. You would think he was going to America, never to come back!

Among those who were in the square, more than one had come to see if they could sneak in the taxi in order to reach Montoro. When the car started, three travellers, stubborn and careless, were inside with Bartolo and the engineer; two more in front with the driver and even a young gypsy managed to cling himself like a leech to the back trunk.

domingo, 2 de mayo de 2010

EL PABELLÓN DE CAZA (3)



"--¡Domitilo! ¿Qué ha ocurrido?--interrogó la señora--. He oido decir que anoche desaparecieron tres cabras. ¡Vaya manera de cuidarlas!

El hombre no se inmutó lo más mínimo.

--Mire, señora--dijo--: se las han comido los lobos... pero, ¡qué quiere usted! Tambien los lobos son animalitos de Dios, y de vez en cuando tienen que alimentarse.

No se atrevió doña Paquita a enfrentarse con el cabrero, especialmente porque sus amigos, en lugar de indignarse, soltaron una carcajada. Para disimular la contrariedad, doña Paquita cambió de tema.

--Tendremos que volver a casa, porque para estas horas ya se les habrá pasado la borrachera a los de los puercos.

Cuando llegaron, se encontraron a los cuatro hombres, muy formales y serios, sentados en el pretil de la entrada. Una vez hubieron comprobado que era inútil intentar engañar a doña Paquita, se avinieron a pagar lo que ésta exigía.

Andrés y Pepillo seguían haciendo la guardia ante los camiones. Doña Paquita dio la orden para empezar a cargar los cerdos, y los porqueros que los guardaban empezaron a subirlos por una rampa de madera. Era asombrosa la habilidad de aquellos hombres para hacer entrar en los camiones a animales difíciles de guiar y de dominar. Poco a poco, los fueron metiendo, y cuando parecía que los camiones estaban ya completamente llenos y aún quedaban seis cerdos en tierra, los porqueros requirieron la ayuda de Andrés y Pepillo. Entre los cuatro cogieron en vilo a los cerdos y los encajaron desde lo alto de los camiones, a fuerza de gritos y empujones, entre los gruñidos de aquella masa apretada de animales medio asfixiados. Cuando no quedó ni un cerdo en tierra, extendieron sobre cada camión una fortísima red de gruesas mallas, que sujetaron por las cuatro puntas.

Apenas salieron los camiones, Rezola, que había presenciado la operación, exclamó:

--¡Qué barbaridad! ¡Si no pueden respirar! Van a llegar todos aplastados.

--No pase pena, don Gabriel--le dijo doña Paquita--. Esto se hace continuamente, y es raro que se malogre un cochino."

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THE HUNTING LODGE (3)

--Domitilo! What happened?--asked doña Paquita--. I've been told that, last night, three goats disappeared. What a way to take care of them!

The man didn't budge.

--Look, m'am--he said--: they were eaten by wolves... what do you expect! They're also God's animals and, from time to time, they need to be fed.

Doña Paquita didn't dare confront the goat-keeper, especially when her guests instead of showing disgust, let out a loud laugh. In order to cover up her annoyance, she changed the subject.

--We'll have to go back to the house, by this time the swine dealers should be sober.

When they arrived, they found the four men very formal and serious sitting on the steps of the entrance. Once they were convinced that they couldn't trick doña Paquita, they paid what was agreed.

Andrés and Pepillo were still holding guard next to the trucks. Doña Paquita ordered the boarding of the hogs. Two swine-keepers pushed them up a wooden ramp. It was amazing to see the skill of these men making those, difficult to guide and control, animals enter the trucks. Slowly, they managed to get them in, and when it seemed that the lorries were full, there were still six pigs on the ground. They required Andres and Pepillo's help. Between the four of them, they picked the pigs up and managed to squeeze them in over the top, among great shouts and pushing, plus the grunting from the tight mass of nearly asphyxiated hogs. When all the pigs were in the trucks, they covered the top with a very strong, heavy net fastened on the four sides.

As soon as the trucks left, Rezola, who had been watching the scene, exclaimed:

--How awful! They can't even breathe! They're going to arrive all crushed.

Don't worry, don Gabriel--doña Paquita told him--. We do this all the time and it's rare that a pig gets hurt.

viernes, 30 de abril de 2010

DON QUIJOTE



Capítulo XLVII-2ª parte de nuestra lectura colectiva en el blog "La Acequia" de Pedro Ojeda Escudero (sin traducción al inglés)
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Chapter 47 - 2nd part of our joint reading in Pedro Ojeda Escudero's blog "La Acequia" (without an English translation)
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En este capítulo tenemos a Sancho en "un suntuoso palacio" sentado en frente de "...mucha diversidad de platos de diversos manjares..." Perdices, Olla Podrida (¡como me he acordado de la nuestra en Burgos!) sin embargo hay un pesado, el doctor Pedro Recio, que con un montón de argucias no le deja comer nada a nuestro querido glotón.

Le pone cien mil excusas para no dejarle comer, que si la salud, que si Hipócrates dijo sobre las perdices "Omnis saturatio mala, perdicis autem pessima" que quiere decir "Toda hartazga es mala pero de las perdices malísima". Sancho se desespera "...vea el señor doctor de cuantos manjares hay en esta mesa cuál me hará más provecho y cual menos daño, y déjeme comer de él sin que me apalee... que me muero de hambre, y el negarme la comida...antes será quitarme la vida que aumentármela." El "doctor" solo le deja comer "ciento de cañutillos de suplicaciones y unas tajadicas sutiles de carne de membrillo."

(Visión de futuro, una vez más, por parte de nuestro Cervan cuando se refiere a las medicinas: "...son más estimadas las medicinas simples que las compuestas, porque en las simples no se puede errar, y en las compuestas sí, alterando la cantidad de las cosas de que son compuestas." Por eso yo solo tomo aspirinas...)

Sancho perdiendo la paciencia, le pregunta al tal "doctor" que dónde estudió y de dónde era. Contestó que de "...Tirteafuera, que está entre Caracuel y Almodóvar del Campo, a la mano derecha, y tengo el grado de doctor por la Universidad de Osuna". Sancho "todo encendido en cólera" le espeta "--Pues, señor doctor Pedro Recio de Mal Agüero...quitéseme luego delante: si no, voto al sol que tome un garrote y que a garrotazos, comenzando por él, no me ha de quedar médico en toda la ínsula..." Por lo menos los "ignorantes... porque los sabios, prudentes y discretos los pondré sobre mi cabeza y los honraré como a personas divinas". "Y denme de comer o, si no, tómense su gobierno que oficio que no da de comer a su dueño no vale dos habas".

Entretanto llega un correo del duque, "A don Sancho Panza, gobernador de la ínsula Barataria, en su propia mano o en las de su secretario" "¿Quién es aquí mi secretario?" Uno de los presentes respondió "Yo, señor, porque sé leer y escribir, y soy vizcaino. Con esa añadidura--dijo Sancho--bien podeís ser secretario del mismo emperador."

El duque advierte a Sancho que "unos enemigos míos y de esa ínsula la han de dar un asalto furioso no sé qué noche...". Sancho se queda "atónito" y ordena "...lo que se ha de hacer, y ha de ser luego, es meter en un calabozo al doctor Recio, porque si alguno me ha de matar ha de ser él, y de muerte adminícula y pésima, como es la de la hambre."

El "maestresala" advierte que no coma nada porque "...lo han presentado unas monjas, y, como suele decirse, detrás de la cruz está el diablo". Sancho se resigna y pide un "pedazo de pan y obra de cuatro libras de uvas..." No puede estar sin comer si encima tienen "...que estar prontos para estas batallas que nos amenazan...porque tripas llevan corazón, que no corazón tripas."

Sancho le dice al secretario que le conteste al duque, diciéndole que "cumplirá lo que manda como lo manda, sin faltar punto". Reparte "besamanos" a la duquesa y "a mi señor don Quijote de la Mancha, porque vea que soy pan agradecido" Luego le dice al secretario que como buen vizcaíno "podéis añadir todo lo que quisiéredes y más viniere a cuento. Y álcense estos manteles y denme a mí de comer, que yo me avendré con cuantas espías y matadores y encantadores vinieren sobre mí y sobre mi ínsula."

En esto entra un paje y le dice que "un labrador negociante" quiere hablar "a vuestra señoría". Sancho sorprendido dice "Extraño caso es éste de estos negociantes. ¿Es posible que sean tan necios, que no echen de ver que semejantes horas como éstas no son en las que han de venir a negociar? ¿Por ventura los que gobernamos, los que somos jueces, no somos hombres de carne y hueso, y que es menester que nos dejen descansar el tiempo que la necesidad pide, sino que quieren que seamos hechos de piedra mármol?" Sancho cree que no le durará mucho ese gobierno. Manda entrar al negociante.

Este se enrolla con una historia rocambolesca de su hijo bachiller y la moza con quien quiere casarse. Los dos, tanto ella como él, son dos adefesios de mucho cuidado. Primero le pide "...una carta de favor para mi consuegro" y luego, al preguntarle Sancho si quiere algo mas, "...querría que vuesa merced me diese trescientos o seiscientos ducados para ayuda a la dote de mi bachiller..." Reacción de Sancho cogiendo una silla: "¡Voto a tal, don patán rústico y malmirado, que si no os apartáis y escondéis luego de mi presencia, que con esta silla os rompa y abra la cabeza! Hideputa bellaco, pintor del mismo demonio, ¿y a estas horas te vienes a pedirme seiscientos ducados? ¿Y dónde los tengo yo, hediondo? ¿Y por qué te los había de dar aunque los tuviera, socarrón y mentecato?... Dime , desalmado, aún no ha día y medio que tengo el gobierno, ¿y ya quieres que tenga seiscientos ducados?"

"Hizo de señas el maestresala al labrador que se saliese de la sala, el cual lo hizo cabizbajo y al parecer temeroso de que el gobernador no ejecutase su cólera, que el bellacón supo hacer muy bien su oficio." (¡Qué cabr...oncín!)

Dejemos a Sancho con su cólera porque Quijo nos espera en el XLVIII. "Cide Hamete promete de contar con la puntualidad y verdad que suele contar las cosas de esta historia, por mínimas que sean."

miércoles, 28 de abril de 2010

EL PABELLÓN DE CAZA (2)



"--¡Vaya pabellón de caza que nos gasta doña Paquita!--exclamó Rezola, dispuesto a iniciar una broma indiscreta--. Aquí se habrá empleado más de una peseta de las de mister Southman.

--No, hijo, no--dijo la señora, algo picada--. De las pesetas de mister Southman, que son las mías--recalcó--, no se ha gastado ni una.--Y añadió sonriendo maliciosamente--: Estas obras y arreglos los han pagado mis invitados. ¡Ya lo pueden hacer! No tienen ustedes idea de las cacerías que les organizo. Aquí vienen señores importantísimos de Córdoba, de Jaén, de Sevilla, de Madrid... Condes, marqueses, ministros, gobernadores y también generales. El general Queipo de Llano es de los más asiduos. Como la cacería no empieza hasta el amanecer, aquí se pasan la noche en vela, hasta que asoman las primeras luces... ¡Y ya comprenderán! Aquí el jerez, el Valdepeñas y la manzanilla alternan con los naipes. Hay noches que algunos se juegan hasta la hijuela. ¡Como no hay peligro de que intervenga la policía...!

El pabellón estaba situado en el límite de la propiedad, aunque la finca continuaba hasta el fondo de los barrancos, pero no se podía pasar de "El Roquero", pues los bandoleros eran dueños absolutos de aquella zona, infestada, además, de lobos.

--Felipilla!--llamó doña Paquita, mientras aún estaba cerrada la puerta del pabellón--. ¿Dónde está Domitilo? Búscalo, que tengo que arreglarle las cuentas.

Al poco rato aparecía Domitilo, el marido de Felipilla. Era un gañán poco agraciado, con las greñas metidas dentro de una especie de montera de color indefinido. Llevaba las piernas vendadas con unas sucias tiras de paño burdo." (Continuará)

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THE HUNTING LODGE (2)

What a hunting lodge has our doña Paquita!--exclaimed Rezola, ready to make an indiscreet joke--this must have cost quite a bit of Mr. Southman's money.

No, son, no--said doña Paquita, slightly angry-- not one of Mr. Southman's pennies, which are also mine if I may say, were spent; maliciously adding--: The construction and repairs were paid by my guests. They can afford it! You have no idea what hunts I arrange for them. Very important people from Córdoba, Jaén, Seville and Madrid come here... Earls, marquises, ministers, governors and also generals. General Queipo de Llano (My note: notorious member of the Franco regime) comes very often. Since the hunt doesn't begin until dawn, they spend all night awake until the first lights appear... and you can gather that sherry, wine and liquors flow abundantly, alternating with the playing cards. There are nights that some even lose their souls--since there is no danger that the police will show up...!

The lodge was situated at the end of the property, even though the estate continued to the bottom of the ravines, one could only reach "El Roquero". The outlaws were the absolute owners of the rest of that area, also infested by wolves.

--Felipilla!--called doña Paquita, while the pavilion's door was still closed--. Where is Domitilo? Go get him. I have to tell him a few things.

Domitilo, Felipilla's husband, appeared. He was an unattractive farm labourer with his dirty tangled hair stuck inside a non-descript cloth hat. He had his legs bandaged with dirty pieces of a coarse material. (It will continue)

lunes, 26 de abril de 2010

EL PABELLÓN DE CAZA (1)



"Entre tanto, los invitados fueron en coche con doña Paquita por los carriles, recorriendo la finca hasta llegar a "El Roquero", una especie de poblado con dos o tres casas, un horno de pan y un cercado de alambradas. Un poco apartado, se alzaba un pabellón que parecía recien arreglado. Ya en el campo, había un corral formado por tapias blancas con varias separaciones, entre las cuales se abrían unos pasadizos con puertas. Les explicaron que allí se solían celebrar, en ocasiones, pequeñas capeas, pero que, sobre todo, se empleaba para herrar las reses.

--Mauro--ordenó doña Paquita al chófer--dile a Felipilla que traiga las llaves.

Una mujer salió de una de aquellas casuchas y fue a abrirles la puerta del pabellón. Entraron en una estancia grande, con una chimenea de madera tallada. El suelo estaba cubierto de alfombras marroquíes y pieles de zorro y lobo. Junto a las paredes, media docena de cómodos sillones. La mesa, muy sólida y rodeada de escabeles, ocupaba el centro.

De las paredes, colgaba profusión de trofeos de caza: cuernos y cabezas de venados, jabalíes, zorros, lobos... La cabeza de un magnífico ciervo con cuernos de diez candiles, fija en la campana de la chimenea, presidía el salón". (Continuará)

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THE HUNTING LODGE

In the meantime, doña Paquita and her guests went by car through the lanes surrounding the estate that took them to "El Roquero". A sort of compound made up of two or three houses, a bread oven, and a wired enclosure. A bit further away there was a pavilion which seemed recently restored. Once in the countryside there was a pen formed by white walls parted by passages with doors. They were told that, sometimes, small calf-fights took place but that it was used, mostly, for branding cattle.

--Mauro--doña Paquita ordered the chauffeur--tell Felipilla to bring the keys.

A woman came out of one of the scrawny houses and went to open the pavilion's door. They entered a large salon, with a wood-carved chimney. The floor was covered with Moroccan rugs, fox and wolf skins. Next to the walls, half a dozen comfortable sofas. The solid table, surrounded by small benches, dominated the centre.

From the walls hung many hunting trophies: deer, wild boar, fox and wolve's heads and horns... The head of a magnificent stag with ten antlers fixed to the chimney, presided the salon. (It will continue)

domingo, 25 de abril de 2010

LAS QUEJAS DE LOS TRATANTES



"Doña Paquita invitó a Rezola y a los Zumeta para el domingo siguiente.

--Vengan un poco temprano--les dijo. Así, antes de cenar, podremos ir por el carril hacia "El Roquero", que es una parte de la finca que ustedes no conocen.

Llegaron a media tarde, pero, aunque era dia festivo, encontraron a doña Paquita muy atareada. Sentada junto a la mesa camilla, delante de unos grandes cuadernos de cuentas, discutía con cuatro hombres de aspecto campero sentados al otro lado de la mesa. Se trataba de unos importantes criadores de cerdos que, un mes antes, habían llevado a sus piaras a "El Potrerizo" para la montanera. El año había sido escaso de bellotas, y alegaban que sus cerdos habían engordado poco, a lo que doña Paquita replicaba:

--¡Nada de cuentos, señores, nada de cuentos! Sus cochinos fueron pesados al entrar y ahora los volveremos a pesar al salir de la finca. Poco o mucho, la diferencia de kilos es lo que me deben, según lo estipulado... ¡Y no hablemos más!

Pero los hombres no se resignaban a liquidar tan rápidamente las cuentas. Dos camiones esperaban fuera el fin de las deliberaciones. Alrededor de los vehículos, guardados por los porqueros, aguardaban los cerdos que debían ser cargados. La cuestión es que sus dueños, que venían de comer en el bar de "Peporra" (Nota mía: la mujer de "El Perdigón"), habían bebido más de la cuenta, y la conversación con la señora se hacía interminable y reiterativa hasta la pesadez.

De pronto, doña Paquita perdió la paciencia y se puso en pie.

--¡Señores!--les dijo--. Ustedes han bebido mucho vino y por lo visto no saben...evacuarlo. Yo no seguiré perdiendo mi tiempo. Se van ustedes a pasear por ahí durante un par de horas, y después vuelven. Entonces hablaremos.

Inmediatamente llamó a los criados.

--¡Andrés! ¡Pepillo! Poneos junto a los camiones y que no se cargue ni un cochino hasta que yo dé la orden.

Los arrestos de doña Paquita surtieron efecto, y los hombres, completamente sumisos, salieron a pasearse por el campo."

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THE DEALERS' COMPLAINTS

Doña Paquita invited Rezola and the Zumetas to come the following Sunday.

--Come a bit earlier--she told them--. That way, before dinner, we can walk by the lane to "El Roquero" which is a part of the estate that you haven't visited.

They arrived mid-afternoon. Even though it was Sunday, they found doña Paquita very busy. Sitting at a round table, with large accounting books in front of her, she was arguing with four men also sitting at the other side. They were important swine breeders, who the previous month had brought their herds to "El Potrerizo" for the acorn feeding. They said that the year had lacked acorns and argued that their hogs hadn't gained weight. Doña Paquita replied:

--Nonsense, gentlemen, nonsense! Your pigs were weighed when they came and now we will weigh them again before they leave. Little or much, the weight difference is what you owe me as agreed... and that's the end of it!

However, the men, were not going to give up that easily. Two trucks awaited the result of the dealings. Around the trucks, swine-keepers kept watch over the herd that had to be carried inside. Meanwhile, the owners who had eaten lunch in "Peporra's" bar (My note: "El Perdigon's" wife), arrived a bit tipsy and their conversation with doña Paquita was endless and boringly repetitive.

Doña Paquita lost her patience and stood up.

Gentlemen!--she said--You have drunk too much wine and it seems you can't...evacuate it. I'm not going to waste any more time. Take a walk for a few hours and, afterwards, come back. Then, we will talk.

She immediately called two of her workers.

Andrés! Pepillo! Stand by the trucks and make sure not one pig is boarded until I say so.

Doña Paquita's attitude was effective and the men, meekly, went for a walk through the countryside.

viernes, 23 de abril de 2010

DON QUIJOTE


HOY DIA DEL LIBRO Y CENTENARIO DE LA MUERTE DE NUESTRO GRAN CERVANTES.

TODAY IS BOOK DAY AND ANNIVERSARY OF OUR GREAT CERVANTE'S DEATH.


Capítulo XLVI - 2ª parte- de la lectura colectiva en el blog "La Acequia" de Pedro Ojeda Escudero (sin traducción al inglés).
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Chapter 46- 2nd Part- of our joint reading in Pedro Ojeda Escudero's blog "La Acequia" (without an English translation).
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Quijo sigue inquieto. No puede dormir. La música de la "...enamorada doncella Altisidora..." le dejó desasosegado. Las pulgas "...no le dejaron dormir ni sosegar un punto, y juntábansele los que le faltaban de sus medias...". No obstante "...como es ligero el tiempo y no hay barranco que le detenga..." llegó la mañana. Se vistió como un pincel "...botas de camino (para tapar los agujeros de las medias)...mantón de escarlata...montera de terciopelo verde, guarnecida de pasamanos de plata...tahalí de sus hombros con su buena y tajadora espada...un gran rosario...y con gran prosopopeya y contoneo salió a la antesala, donde el duque y la duquesa (grrr...) estaban ya vestidos y como esperándole...".

Al pasar por una galería estaban Altisidora y una amiga. La primera finge que se desmaya al ver a nuestro Señor de los Leones. La amiga "...con gran presteza la iba a desabrochar el pecho..." (ejem, ejem...). Quijo comprende lo que le pasa (el verle ha sido too much para la moza...). La amiga le dice que no, que Altisidora "...es la doncella más sana de toda esta casa...". Le pide que se vaya porque Altisidora "...no volverá en sí...en tanto que vuesa merced aquí estuviere."

Quijo pide que "...se me ponga un laúd esta noche en mi aposento..." que tratará de consolar a "...esta lastimada doncella ...lo mejor que pudiere...que en los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados."

En ésto se fue, y Altisidora volviendo en sí le dijo a su compañera "...menester será que se le ponga el laúd...". Fueron a dar cuenta a los duques (no voy a insultarles... bueno, sí, un poco...) de lo que había pasado y del laúd que pedía nuestro héroe. La duquesa (desalmada...) "...alegre sobremodo, concertó con el duque (cretino...) y con sus doncellas de hacerle una burla que fuese más risueña que dañosa, y con mucho contento esperaban la noche...".

Mientras tanto la ignominiosa mandó un paje "...que había hecho en la selva la figura encantada de Dulcinea--a Teresa Panza, con la carta de su marido Sancho Panza y con el lío de ropa que había dejado para que se le enviase...".

"Hecho esto y llegadas las once horas de la noche, halló Don Quijote una vihuela en su aposento. Templola, abrió la reja y sintió que andaba gente en el jardin...afinándola lo mejor que supo, escupió y remondose el pecho...con una voz ronquilla aunque entonada cantó..." un romance que él mismo había compuesto.

El romance va de amores, que si los caballeros andantes "...requiébranse con las libres, con las honestas se casan..." (¿Ha cambiado algo?) "...Hay amores de levante, que entre huéspedes se tratan, que llegan presto al poniente, porque en el partirse se acaban..." "Dulcinea del Toboso del alma en la tabla rasa tengo pintada de modo que es imposible borrarla..." "La firmeza de los amantes es la parte más preciada, por quien hace amor milagros y a sí mismo los levanta."

Mientras Quijo canturreaba este romance los duques ya estaban preparando su "bromita". "...Desde encima de un corredor que sobre la reja de don Quijote a plomo caía, descolgaron un cordel donde venían más de cien cencerros asidos, y luego tras ellos derramaron un gran saco de gatos, que asimismo traían cencerros menores atados a las colas." El ruido era tan infernal que hasta los odiosos duques se sobresaltaron.

Quijo estaba encantado porque creía que eran los encantadores "¡Afuera, malignos encantadores! ¡Afuera, canalla hechiceresca, que yo soy don Quijote de la Mancha, contra quien no valen ni tienen fuerza vuestras malas intenciones!"

Volviéndose a los gatos "...les tiró muchas cuchilladas." Se escaparon casi todos menos uno que le saltó a la cara y se agarró a su nariz. Los gritos de Quijo atrayeron a los infames que con una llave maestra abrieron la puerta del aposento. Trataron de quitarle el gato de encima pero Quijo gritó: "¡No me lo quite nadie! ¡Dejénme mano a mano con este demonio, con este hechicero, con este encantador, que yo le daré a entender de mí a él quién es don Quijote de la Mancha!"

El gato seguía aferrado a su presa (la nariz) hasta que el cretino (el duque) "...se le desarraigó y le echó por la reja". Quijo quedó "...acribado el rostro y no muy sanas las narices, aunque muy despechado porque no le habían dejado fenecer la batalla que tan trabada tenía con aquel malandrín encantador."

Le trujeron aceite de Aparicio "...y la misma Altisidora con sus blanquísimas manos le puso unas vendas por todo lo herido..." Mientras, le confesaba que era tan duro y pertinente que no merecía que Dulcinea fuera desencantada (porque seguro que Sancho se olvidaría de darse los azotes) y que no llegara "...a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro".

Quijo no respondió, simplemente suspiró y "...se tendió en su lecho, agradeciendo a los duques la merced, no porque él tenía temor de aquella canalla gatesca, encantadora y cencerruna, sino porque había conocido la buena intención con que habían venido a socorrerle." (¡Cuitado...!).

Esta "bromita" le causó a nuestro Quijo "...cinco días de encerramiento y de cama...". Como su historiador no quiere contarnos ahora "...donde le sucedió otra aventura más gustosa que la pasada...".

Esperaremos al XLVII donde nos espera Sancho y su gobierno de la ínsula Barataria.

miércoles, 21 de abril de 2010

UN PECULIAR SEGURO CONTRA EL ROBO


"Cierto dia, Rezola y los Zumeta fueron a visitar a doña Paquita, a quien encontraron completamente sulfurada. Había tenido un altercado con Mauro, su chófer, el cual, según doña Paquita, se hacía cada día más vago.

--Desde que hemos regañado--les dijo la dueña de "El Potrerizo"--, no hace más que afilar cuchillos. ¡Se cree el muy tontinaco que con eso me va a asustar!

Ciertamente, era muy difícil asustar a doña Paquita. Con sus ojillos transparentes y sagaces, retaba a los hombres más bragados. Jamás se escudaba en su viudedad para sacar ventajas por medio de la compasión. Ella sola se bastaba para arreglar sus asuntos, sin necesidad de nadie.

Entró el mayoral para anunciar la llegada del pastor Juanón. Salieron todos y fueron hasta la entrada de la finca. Allí estaba Juanón, con su pelliza de pelo de cabra y su sombrero negro, tan sobado, que no se sabía si era de fieltro o de cuero. Las ovejas eran muchas y lo rodeaban muy tranquilas, como esperando órdenes. Juanón venía con su rebaño desde la sierra de Albarracín. Había caminado por montes y barrancos durante días y noches. Traía escondidas en el cuerpo las catorce mil pesetas que tenía que pagar por adelantado a doña Paquita para que sus ovejas pudieran pastar en "El Potrerizo" durante unos meses. Cuando entregó el dinero a doña Paquita, ésta le dijo:

--¡Pero Juanón! ¿Cómo se atreve a andar solo durante tantos días y noches, por esos andurriales, con tanto dinero encima? Se lo pueden robar mientras duerme.

--¡Poco miedo, señora, poco miedo!--dijo el pastor con sonrisa socarrona--. Lo llevo siempre pegado en tal sitio...que es imposible que me toquen sin que lo sienta y me despierte."

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A PECULIAR ANTI-THEFT INSURANCE

One day, Rezola and the Zumetas went to visit doña Paquita. They found her utterly furious. She had had a heated argument with Mauro, her chauffeur, who was becoming lazier every day.

--Since we've argued-- "El Potrerizo's" owner told them--, he keeps sharpening knives. The silly man thinks he's going to scare me!

Certainly it was very difficult to frighten doña Paquita. With her clear, astute eyes she challenged the toughest men. She never took refuge in her widowhood in order to cause pity, that way taking advantage of a situation. She could very well take care of herself without anybody's help.

The foreman entered announcing that Juanón, the shepherd, had just arrived. They all went outside to the estate's entrance. There he was, Juanón, with his goat-hair jacket and black hat, so worn out that one didn't know if it was felt or leather. The sheep were many and quietly surrounded him as if awaiting orders. Juanón had come with his sheep from the Albarracín mountains. He had walked through mountains and ravines for a few days and nights. He brought 14,000 Pesetas, hidden in his body in order to pay doña Paquita in advance, for his sheep's pasture in "El Potrerizo" for a few months. When he gave her the money, she said:

--But Juanón! How did you dare take all that money with you during so many days and nights, walking through those beaten tracks? You could've been robbed while you slept.

--No worries, m'am, no worries!--said the shepherd with a sardonic smile--. I always keep it in such a place, that is... impossible for anybody to touch with me not waking up.

lunes, 19 de abril de 2010

LA CONTAGIOSA FIEBRE DEL WOLFRAM



"Entre tanto, la locura del wólfram iba invadiéndolo todo. Cada cortijero que veía una piedra negruzca en su huerto, se creía dueño de una mina con la que se haría millonario en cuatro días. Cuando aparecía el ingeniero Rezola por el pueblo, se formaban colas de gente que le traía piedras para que las analizase. El ingeniero, al principio, los recibía con una amabilidad basada, tal vez, en la posibilidad de que pudieran traerle alguna muestra interesante. Pero acabó por hartarse, y sin mirar siquiera las piedras, mandaba a todos a paseo.

Es cosa sabida que en esa época, se organizaban en la frontera gallega pedreas simuladas de chiquillos, con el fin de que las piedras con señales de wólfram que se encontraban en la parte española llegasen a poder de los ingleses, que tenían preponderancia en Portugal."

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THE CONTAGIOUS WOLFRAM FEVER

In the meantime, wolfram/tungsten madness invaded everything. Every farmer who saw a blackish stone in his land, thought he was already the owner of a mine and that, in a few days he would become a millionaire. When Rezola, the engineer, appeared in the village queues of people would come with their stones in order to have them analysed. At first, he received everyone with great friendliness thinking they might bring him an interesting specimen, however, he soon became fed up and, without even looking at the stones, would quickly dispatch them.

It was well known at the time that in the Galician border, stone-throwing by kids were simulated in order that stones marked with wolfram, found on the Spanish side, would reach the English who were preponderant in Portugal.